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Efectos colaterales negativos de la pena capital

Efectos colaterales negativos de la pena capital
Lo que pasamos a exponer a continuación, corresponde en forma integra a la legislación inglesa.

Cuando se aplica la pena de muerte a ciertos delitos, en la cual la opinión pública se encuentra en desacuerdo y no puede ser por tanto impedido y o impedirlo, se tratará entonces de multiplicarlo con la ilusión de la impunidad. Con ello, la pena más potente, actúa o influye menos que una inferior. Pero al parecer esta proposición es paradójica. Sin embargo, se desvanece la paradoja, al momento que se observan los distintos efectos producidos por su desprestigio e impopularidad a la malmirada pena de muerte. Lo primero que se siente, es el aflojar, es decir, soltar las formas judiciales en materia criminal. Lo segundo, tiene que ver con el fomento o provocación de tres máximas viciosas, a saber, el merito del juicio, cuando se motiva en la humanidad; el menosprecio a la norma legal, cuando la opinión pública ve que no se ejecutan y, la arbitrariedad en juicios y absolución de un sistema que no es del agrado societal, el cual se encuentra lleno de abusos y peligros.

Lo anterior, es debido en parte a la carencia y débil esquematización y compendiación penal resultado de una serie de trasgresiones, hechas por distintos funcionarios públicos, los cuales, sin embargo, son fundamentales para la ejecución de las leyes. En ese momento, se trataba de procurar una reforma contundente para la eliminación de la pena de muerte a ciertos delitos menores. En este punto participan varios personajes conocidos de la época, estos se involucrarán en cuestiones de Derecho Penal, tal como de Sir Samuel Romilly quién propicia a partir de ciertos "bills", la supresión de la pena capital contra la ratería. Es así que la propuesta de Sir Romilly se expresa en las siguientes palabras de Bentham: "otros cinco bills de la misma especie acaban de aprobarse en la cámara de los comunes con una pluralidad en aumento siempre. Todavía es dudoso el éxito final suyo. El espíritu de la Reforma no es en Inglaterra una moda que se lo lleva todo tras sí; pero esta lentitud del curso de la razón es uno de los distintivos de la libertad. En un país libre, todas las opiniones tienen una fuerza que les permite luchar, y no se rinden más que á la convicción"

Al respecto Bentham comenta que mucho tiempo había pasado, sumando además a un intenso trabajo y fatiga, lograr alcanzar la eliminación del comercio de los negros.

Se suma a lo anterior, que en intensos debates de las Cámaras de los Lores y en especial, el choque de los discursos de lores, marqueses y otros, los resultados fueron la puesta en vigencia de la tratada Ley Criminal, llevada a cabo por algunos tratadistas, tenga como resultado la pronta figuración en la normativa legal británica. Los resultados de los anteriores debates no se dejaron esperar. Muchos dueños de fábricas de algodón y de telas, que se encontraban expuestos a grandes robos, se reunieron para solicitar la suspensión de la pena de muerte contra este tipo particular de robo, señalando que: "la razón suya es, que la severidad de la ley los protege menos que á los malhechores mismos. No se trata ya de declamar contra los habladores, filósofos ni teóricos. He aquí unos hombres perjudicados, que conocen la pérdida suya, que no consultan más que con su interés, y que solicitan unas leyes ejecutables y ejecutadas"

Por otro lado, como ha quedado de manifiesto, Bentham ha expuesto elementos de la paradoja, pero que a continuación pasarán, muy a propósito, a exponerlas claramente, con el objeto que, luego de conocerla, no es nada más fácil que refutarla. La refutación se planteará en base a la colocación de dos columnas donde se exponen proposiciones contradictorias. Esto es lo que en seguida pasamos a mostrar, tal como ha sido elaborada y desarrollada por el autor.

Opinión Paradójica

Refutación

Todo ha de ser claro en la ley, todas las leyes deben ejecutarse

Todo no ha de ser claro en la ley, y todas las leyes no deben ejecutarse.

Todo el bien que la ley obra, no lo obra mas que en cuanto es conocida y ejecutada.

Todo el bien que la ley obra, lo obra sin ser conocida ni ejecutada.

Es necesario que sea la misma para todos, que reine sola, y que el juez no sea más que el dispensador y órgano ella.

No es necesario que sea la misma para todos, ni que reine sola. El juez no debe estar ceñido á ser dispensador y órgano de ella.

Si la ley establece una pena, y que los Tribunales imponen otras habitualmente.

La ley es evidentemente buena, si ella establece una pena, y los tribunales otras habitualmente.

Si es odiosa hasta el grado de que el perjurio que la eluda pueda tenerse por un acto meritorio.

Si aún es odiosa hasta el grado de que el perjurio que la eluda se tenga por un acto meritorio.

Si es tan desproporcionada con los delitos, que ella tenga necesidad de un paliativo habitual en la arbitrariedad de los juicios y perdones. La ley es evidentemente viciosa: y cuantos más motivos de justificación se hallan en favor de los que impiden la ejecución de ella, tanto más se condena la ley misma.

Si es tan desproporcionada con los delitos, que ella tenga necesidad de un paliativo habitual en la arbitrariedad de los juicios y perdones. Todo esto no impide que la ley sea buena; y pueden aprobarse los que se oponen á la ejecución de ella, sin insinuar la menor duda sobre la excelencia de la ley misma.

Este párrafo que nos ha presentado Bentham, es notablemente aclaratorio, porque nos devela los resultados de las paradojas y sus distintas refutaciones que nos permiten, a fin de cuenta contar con una opinión al respecto.

Fuente(s): cielo.conicyt.cl

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