"Una vez conocí a dos hombres que estaban tan completamente de acuerdo que, lógicamente, uno mató al otro"

Lectura destacada

El Big Bang no necesita de un Dios para ocurrir

Europa y el Mar, el informe de la Unión Europea

En los últimos tres años, coincidiendo con el comienzo de año, la Unión Europea publica el informe ‘Diez cuestiones a tener en cuenta’, el cual se centra en elementos de interés para la política europea y desgrana los problemas, oportunidades y políticas a desarrollar por los estados miembros respecto a estos. Los océanos, su situación ambiental, las oportunidades económicas que nos reportan y el tratamiento legal que se debe llevar.

Este año tenemos la suerte, ya que es la primera vez que un tema medioambiental cuenta con la atención del grupo de investigación que redacta el informe, de que, entre esos diez hitos para la política comunitaria, se introduzca a los océanos, su situación ambiental, las oportunidades económicas que nos reportan y el tratamiento legal que se debe llevar. Todo ello ocupa dos escuetas hojas del informe que ahora intentaré desgranar y analizar.

Sorprende que hayan tardado tres años en incluir al medioambiente entre los diez elementos más importantes para la política europea, pero si podemos hablar de Corea del Norte, como hicieron en 2018, para qué hacerlo de nuestro clima, nuestras aguas o nuestros bosques.

Bien es cierto que el año pasado mencionaron una movilidad baja en emisiones o que en este se centran en la movilidad eléctrica, pero mientras las migraciones (que este año ya no aparecen), el euro, el terrorismo y la defensa se repiten todos los años, el cambio climático sigue estando olvidado y pospuesto su debate.

Hablar de Europa y el Mar es hablar de una historia de colonización y sobreexplotación, ya que ninguna cultura ha hecho de este su medio de producción y expansión como lo ha hecho la europea. Desde que los griegos y fenicios (tratémosles como casi europeos) hicieran del Mediterráneo su zona de expansión cultural y comercial, desde que en la búsqueda de especias colonizáramos continentes o desde que Magallanes y Elcano se dieran un voltio por el planeta, siempre hemos actuado como si este medio fuera nuestro en propiedad.

Así hemos llegado a un nivel de ocupación y explotación tal que, si se nos acababan los recursos propios, nos íbamos a aguas lejanas a explotarlos como si de nosotros fueran. Incluso hemos tenido el valor de llamar piratas a poblaciones enteras de pescadores a las que les hemos usurpado su principal fuente de recursos al rebelarse y pedir su parte del pastel.

Esta visión y forma de actuar, adoptada ya por el resto de culturas, nos ha llevado a la situación actual en donde la sobreexplotación pesquera, la contaminación, el transporte marítimo o el cambio climático ponen a los océanos en su límite ecológico.

Consciente de esta realidad, ahora sí, la Unión Europea parece que quiere poner freno a este deterioro ambiental pero lo hace de la forma a la que nos tiene acostumbrados: indicando los problemas, señalando las causas y evitando dar soluciones eficientes, pues estas siempre deben estar supeditadas a las oportunidades económicas. No en vano, se dice literalmente en el informe que “el reto sigue siendo aunar exitosamente políticas que aumenten la extracción de recursos con políticas de protección y mejora ambiental”, esa dicotomía en la que se mueve el sistema capitalista, sabedor de que, por lo pronto, es imposible.

De esta manera y dando una patada hacia adelante, el informe describe los principales beneficios de los océanos. Son dos párrafos en los que citan la regulación climática y cómo este almacena la mayor parte del CO2 que emitimos, destinando el resto del texto a los beneficios y oportunidades económicas, siendo la pesca, la acuicultura, la producción de energía, el transporte marítimo y el turismo costero las actividades elegidas para resaltar. Finalmente, acaba haciendo hincapié en una última actividad, la de la minería “bien gestionada” (sic), donde, permítanme, señores de la UE, que les diga que minería y destrucción de ecosistemas están íntimamente relacionadas. Pocas actividades pueden causar más daños a las poblaciones tanto bentónicas como pelágicas como el de la minería de fondos marinos.

El texto, en contraposición a la parte anterior, informa de las presiones a las que estamos sometiendo al mar y cita cuatro presiones clave: la repetida explotación pesquera, la contaminación de las aguas proveniente tanto de las aguas residuales como de la agricultura y basura marina (mención especial para los plásticos), el aumento de la emisión de Gases de Efecto Invernadero produciendo la acidificación de las aguas y, por último, la aparición de especies invasoras por el transporte marítimo.

Como solución, tres puntazos clarificadores. El primero es la Directiva Marco de Estrategia Marina, aprobada en 2008, que fija el 2020 como fecha límite para mejorar la calidad de las aguas y que este año presentará su primer informe, lo que da que pensar al no conocer aún ningún dato que albergue esperanza de mejora.

El segundo punto es el de la explotación de los stocks pesqueros dentro de los límites de renovación y rendimiento, algo que suele resultar controvertido ya que puede dejar en tierra a las flotas pesqueras, pero que, como hemos visto con los caladeros de anchoa del Cantábrico, las moratorias siempre son positivas al ayudar a recuperar las poblaciones de peces y mejorar la adaptación de las artes de pesca hacia un horizonte sostenible. La pesca artesanal, la acuicultura sostenible y la mejora de los sistemas de vigilancia marcan la diferencia entre el informe y la necesaria actuación de la UE en este aspecto.

Como tercero se propone generar un mayor espacio de áreas protegidas, que actualmente ocupan el 10,8% de las aguas comunitarias. Esto es algo loable pero insuficiente si no se pone coto a las extracciones petrolíferas, al bunkering y se extiende a las aguas internacionales, aspecto al que acuerdos de libre comercio, como el de Estados Unidos y Japón, ponen en gran peligro.

Mientras tanto, debemos hacer un esfuerzo para comprender la situación real en la que nos encontramos y analizar de qué manera estamos contribuyendo a ello. El aumento de la temperatura del mar, donde acabamos de conocer que es superior al esperado según los informes del panel de expertos de Cambio Climático (IPCC), pone en jaque las estimaciones en la lucha contra el calentamiento global.

Esto, a su vez, está reduciendo la capacidad de absorción de CO2 por el mar, provoca migraciones de las especies marinas a aguas más frías e impide la renovación coralina, verdaderos filtradores del agua. Mención especial tendría el aumento de la energía transmitida a los fenómenos atmosféricos y que causa un incremento de los fenómenos extremos, así como anomalías en la dinámica oceánica y la renovación de las masas de agua.

La generación de zonas muertas por la anoxia del agua, que se han multiplicado por cuatro en los últimos 50 años debido al exceso de nutrientes provocado por las actividades humanas y al cambio climático, es otro de los indicadores de que estamos en una situación límite.

Pero la acción no solo puede referirse a las aguas marinas. La pérdida de superficie costera por erosión se estima en aproximadamente 28.000 km2, el doble de la superficie de la tierra ganada y se debe a factores antropogénicos como las construcciones e infraestructuras costeras, pero también, al excesivo uso de las aguas continentales y la generación de diques y presas.

Siete millones de personas viven de actividades relacionadas con el mar, lo cual es algo de lo que no podemos olvidarnos, claro está. Lo que no se puede hacer es un informe donde oportunidades y amenazas sean las mismas, teniendo una situación de emergencia ambiental que requiere de responsabilidad. Solo reduciendo impactos y generando nuevas áreas de empleo y uso sostenibles, podemos resolver la ecuación.

La frase “el futuro está en el mar” fue una de las razones por las que me animé a estudiar Ciencias del Mar. A día de hoy, lejos de ser nuestro futuro, su deterioro puede ser el final. En nuestras manos está decidir si es futuro o final

Fuente(s): nuestromar.org
Seguir Leyendo

45 años del Agente Naranja en Vietnam

Chinh Thi Nguyen es una joven vietnamita que pasa el día en casa mirando al vacío. A veces grita palabras que sus padres no consiguen comprender y se muestra frustrada al no conseguir expresar lo que quiere. Pero la mayoría del tiempo está callada, absorta en sus pensamientos, sentada en una banqueta frente a una ventana. Así, día tras día.

Tiene 22 años y nació con síndrome de Down severo en un pequeño pueblo agrícola de la provincia de Ha Nam, no muy lejos de Hanoi. La principal causa de su discapacidad: el Agente Naranja, un químico que, allá por los años 60, el ejército estadounidense roció por los campos de Vietnam.

Los efectos hereditarios de esta sustancia química, más conocida como Napalm, ya han llegado a la cuarta generación. Es decir, a los bisnietos de los combatientes que entre los años 60 y 70 lucharon en una de las guerras más mediáticas de nuestra historia. “¿A cuántas generaciones más podría afectar?”, se pregunta Merle Ratner, coordinadora de la asociación Vietnam Agent Orange Relief & Responsibility Campaign. La respuesta es que no puede saberse aún.

Un herbicida de Monsanto. Estados Unidos regó los campos vietnamitas con Agente Naranja, un químico creado por la multinacional Monsanto ““el principal fabricante, a día de hoy, de productos químicos para la agricultura”“ entre los años 1961 y 1971, sin tener en cuenta las consecuencias que este potente herbicida podría tener para la población. La finalidad de estos ataques era acabar con la vegetación en las zonas de la contienda y así impedir que el enemigo, los vietnamitas, pudieran esconderse en esas selvas o bosques, que servían como escudo natural para los combatientes cuando una invasión les llegó desde la otra punta del mundo.

En 2012 comenzó la limpieza del Agente Naranja por parte de Estados Unidos en la región de Danang El Agente Naranja no sólo devastó el medio ambiente de estas regiones. La inhalación de estos herbicidas es tóxica para el ser humano y muchos combatientes de la guerra, tanto vietnamitas como estadounidenses, sufrieron enfermedades causadas por el Agente Naranja. Y lo que es peor: como consecuencia del veneno de este químico aún hoy siguen naciendo niños con malformaciones y discapacidad. Algunas de ellas totalmente desconocidas en otros países del mundo. Y en un país aún pobre como es Vietnam, donde hay pocas prestaciones sociales para las familias, tener uno o varios hijos con discapacidad puede suponer un gran coste económico, que no todo el mundo puede afrontar.

Por este motivo, Chinh Thi Nguyen se pasa el día en casa. Nunca ha asistido al colegio. “No puede ir a una escuela porque no sabe hacer nada”, comenta su madre. Y es que, además de las discapacidades provocadas por el Agente Naranja, Vietnam cuenta con pocos centros especiales para personas con discapacidad y hay una escasez de especialistas que les expliquen a las familias cómo un niño con discapacidad podría mejorar su calidad de vida.

Cuentan los padres que cuando la niña era pequeña prácticamente no se movía. A sus siete años la llevaron al doctor que, tras hacerle unos análisis de sangre, diagnosticó que Chinh era víctima del Agente Naranja, al igual que lo era su padre. Además, la joven a menudo sufre problemas de estómago, bronquitis y fuertes dolores de garganta, así como foliculitis, que le produce sarpullidos en pies y manos. La foliculitis es la marca que el Agente Naranja también dejó en el cuerpo de Quy Xuan Nguyen, padre de Chinh. Quy Xuan tuvo que luchar entre los años 1965 y 1967 en una provincia del centro de Vietnam. Comenta que, para esconderse del enemigo, los combatientes vivían en cuevas naturales. Precisamente esas zonas donde creían sentirse más seguros fueron las que los estadounidenses rociaron con Agente Naranja para destruir la vegetación.

A unos metros de la casa de la familia Nguyen vive Nau Ding Ngo, que luchó junto a su vecino en el centro del país entre los años 1966 y 1973. Estos siete años en el frente no dejaron ninguna mella física en Nau Ding, pero sí en dos de sus cinco hijos. Una de sus hijas es sorda y sufre demencia y pérdidas de memoria puntuales. Otra, con 31 años, se pasa el día tumbada en la cama con una sonrisa permanente en su rostro, aunque ella parece totalmente ajena al mundo que la rodea. El padre no sabe explicar qué enfermedad afecta a su hija porque ninguno de los médicos a los que ha asistido ha sabido decirle nada al respecto. Es muy menuda y no es capaz de hablar ni oír. Dice su padre, viudo, que se pone enferma muy a menudo y que muchas veces se niega a comer, duerme mal y lleva años tomando pastillas para el insomnio y otras medicinas para el cerebro que le han recomendado los profesionales sanitarios.

Tres millones de afectados. Éstos son sólo los casos de dos familias entre los tres millones de afectados que se calcula que puede haber solamente en Vietnam. También los combatientes estadounidenses que estuvieron en contacto con los potentes herbicidas usados como arma de guerra presentan síntomas similares. Explica Ratner que el Agente Naranja no es realmente una infección, sino un proceso genético o epigenético, y que hay casos en que los defectos de nacimiento sólo aparecen en los nietos, pero no en los hijos de las personas expuestas.

En Vietnam se están desarrollando estudios para contabilizar la población afectada, pero aún no hay resultados al respecto, según explica la coordinadora de la Vietnam Agent Orange Relief & Responsibility Campaign. En agosto de 2012 comenzó la limpieza del Agente Naranja por parte de Estados Unidos en la región central de Danang, donde se almacenaban los contenedores rellenos del herbicida tóxico, con la cinta naranja con la que se bautizó al Napalm de manera coloquial. Sin embargo, no hay manera conocida de frenar los efectos hereditarios que hacen que el Agente Naranja aún siga causando víctimas.

Fuente(s): anred.org/
Seguir Leyendo

Relación entre el budismo y los derechos humanos

Relación entre el budismo y los derechos humanos
Si examinamos algunos de los principios budistas, como la ley de causa y efecto, el perfecto renacimiento humano, la interdependencia, la compasión hacia todos los seres que sufren, y, fundamentalmente, el principio de no violencia, vemos que son las base y la puesta en práctica en estos derechos. El Dalai Lama describe la esencia del budismo en una frase que dice: “si puedes, ayuda a los demás, y si no puedes ayudarles, al menos no les hieras”.

El concepto del precioso renacimiento humano nos insta a valorar la condición humana como un privilegio difícil de obtener y que comporta responsabilidades especiales que derivan de la capacidad de discernimiento y poder optar por beneficiar o perjudicar a los demás. Además, comporta el reconocimiento de que todos somos iguales porque participamos de la naturaleza de Buda y cada uno de los seres de la tierra desea ser feliz.

La compasión nos hace responsables de hacer todo lo necesario para evitar el sufrimiento de los demás. Existen muchas prácticas budistas para desarrollar la compasión. Por ejemplo, la práctica de Tonglen, que consiste en que cada uno dé su felicidad y coja el sufrimiento del otro y, aunque es cierto que se realiza a un nivel puramente mental, el practicante que lo va haciendo se le va abriendo poco a poco la mente y el corazón hasta que llega un momento en que piensa ¿Qué puedo hacer yo en la realidad, activamente, para ayudar a los demás?

Respecto a la ley del karma, ésta nos dice que todo sufrimiento tiene una causa y que si queremos erradicarlo, tenemos que acabar con las causas que lo provocan. Es evidente que la violación de los derechos humanos causa graves sufrimientos ya que supone privar a las personas de necesidades tan básicas como la libertad, la vida, la educación y, en resumen, privarlos de su dignidad.
Propuestas budistas para el cambio

Sin justicia no puede haber paz, de manera que, mientras se siguen violando estos derechos, se están acumulando causas para generar desesperanza y odio, que, a su vez, generarán más violencia, terrorismo y guerras.

Ante esto, la propuesta del budismo es cambiar las causas que provocan estas violaciones. ¿Cómo podemos cambiar las causas que provocan todas estas violaciones de los derechos humanos? Desde el punto de vista budista, la manera sería establecer como prioridad, ante el egoísmo y el interés propio, el beneficios de los demás, siendo además una responsabilidad personal el mitigar su sufrimiento.

Así, ante la cuestión de los derechos humanos, el budismo propone un cambio de paradigma, un enfoque totalmente diferente del que normalmente utilizamos y que no requiere de cambios estructurales porque es simplemente una actitud, una forma de sentir, una manera de vivir, y de ver a los demás desde el respeto, el amor y la compasión. Es un cambio en el interior que se refleja en el exterior. Es un compromiso personal con todos los seres y con la naturaleza.

Desde este cambio individual, y enseñando a los niños el valor de estos principios, se irán extendiendo poco a poco como una gran red ya que, como también dice el budismo, todo está interrelacionado. Es precisamente por este principio de interconexión que un cambio en una persona provoca cambios en otras, y de éstas a otras, y a medida que se extienda llegará a los gobiernos, porque son dependientes de nosotros. Sin un pueblo que los vote o los mantenga, no hay gobernantes. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad exigir la puesta en práctica de estos derechos, porque las grandes declaraciones no sirven de nada si no se cumplen.

Si nosotros miramos hacia otro lado cuando vemos cómo los gobernantes vulneran los derechos humanos, somos cómplices de sus actuaciones porque, como budistas, la compasión nos exige ponernos del lado del débil y del oprimido y mitigar su sufrimiento. Por todo esto, podemos concluir que existe un paralelismo entre los derechos humanos y la ética budista. El budismo nos da los instrumentos no sólo para poner en práctica los derechos humanos y hacer de ellos una forma de vida sino también para saber cómo afrontar las violaciones de estos derechos.

Tal como dice el Dalai Lama: “Ya que somos egoístas, seamos al menos egoístas inteligentes y ayudemos a los demás, porque es la única manera de que nosotros mismos podamos ser felices”.

O como indica la Plegaria del Bodhisattva, que resume el sentido de la compasión en el budismo:

“Mientras perdure el espacio y permanezcan los seres vivientes, que pueda yo también perdurar para disipar la miseria del mundo”.

Fuente(s): ccebudistes.org
Seguir Leyendo

El libro de Medicina más caro de la Historia.

Herman Boerhaave (1668 – 1738) fue un médico, botánico y humanista holandés. Era hijo del reverendo Jacobus Boerhaave y de su segunda esposa Hagar Daelder.. Considerado como una de las figuras más notables de la medicina europea, ocupó diversas cátedras en la Universidad de Leiden.

Su doctrina intenta combinar las concepciones clásicas con las teorías patológicas aparecidas en el siglo XVII. Sus aportaciones se recogen en dos textos no demasiado extensos: las Institutiones medicae y los Aphorismi.

Pero lo que se desconoce es su sentido del humor, sobre todo, mortis causa. Tras su fallecimiento, 1738, legó un libro sellado titulado “Los secretos más exclusivos y más profundos del arte médico“.
Este libro, todavía sellado, se vendió en pública subasta y adquirido por 20.000 dólares en oro. El autor de la obra y su imponente título merecían la pena.

Cuando el anónimo propietario rompió el sello se encontró con un libro completamente en blanco, salvo la primera página en la que se podía leer una nota:

"Conserve la cabeza fresca, los pies calientes y hará empobrecer al mejor médico del mundo".

Fuente(s): innere-medizin.blogspot.com
Seguir Leyendo

Einsatzgruppen. Los escuadrones de la muerte

Einsatzgruppen (en alemán «grupos operativos» o «grupos de operaciones») era el nombre de un conjunto de escuadrones de ejecución itinerantes especiales formados por miembros de las SS, SD y otros miembros de la policía secreta de la Alemania Nazi. Estos escuadrones de la muerte pertenecieron a las SS y actuaron primero, superficialmente, en la anexión de Austria de 1938 (Anschluss) y la invasión de Checoslovaquia (1939), y después, ya plenamente, en Polonia (1939) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1941 como unidades especiales autónomas.

Su tarea principal, en palabras del general Erich von dem Bach-Zelewski de las SS en los juicios de Núremberg, era «la matanza de los judíos (prioritario), los gitanos y los comisarios políticos». Según sus propios expedientes, mataron alrededor de un millón cuatrocientas mil personas, casi exclusivamente civiles, sin supervisión judicial ni respaldo alguno de la legalidad (no se efectuó ninguna lectura de acusaciones del derecho penal o administrativo).

Los asesinatos comenzaron con la aniquilación de la intelligentsia polaca tras la invasión de este país, y más adelante de las etnias despreciadas como infrahumanas para el régimen nazi, incluyendo mujeres y niños, de las poblaciones que quedaban tras la línea del frente. Su tarea fue realizar fusilamientos masivos en los que se asesinaba sin ningún tipo de pruebas de los "crímenes" de los que se les acusaba. Asesinaron en total a más de un millón cuatrocientos mil judíos, comunistas, prisioneros de guerra y gitanos

El rol principal de los Einsatzgruppen era una mejora étnica para asegurar la seguridad política de los territorios conquistados, tanto en las áreas operativas de la Wehrmacht y las zonas de retaguardia que no estaban directamente bajo administración civil.

Estas dos misiones primordiales fueron dados a conocer en una reunión masiva del personal de los Einsatzgruppen antes del ataque a La Unión Soviética. En esta fatídica reunión, Reinhard Heydrich, jefe de la SIP0 y SD, y Streckenbach, jefe de la oficina de personal de la Oficina Principal de Seguridad del Reich (RSHA) de plano arengó a los componentes de estas unidades, que la tarea de los comandos Einsatzgruppen era el exterminio de toda oposición al nacionalsocialismo.

Fuente(s): ws.org
Seguir Leyendo

El pueblo aché en Paraguay

Los aché son un pueblo indígena cazador-recolector que habitó exclusivamente las colinas boscosas del este de Paraguay, junto a sus vecinos y parientes lingüísticos: los indios guaraníes.

En los años 50 tuvo lugar en Paraguay, como en otros rincones del planeta, una expansión agrícola que dio paso a la ganadería y la agricultura. Esta expansión requería más espacio para desarrollarse y tuvo como consecuencia directa un proceso colonial que conllevó a una drástica reducción tanto del territorio como de la población aché, hasta el punto de expulsarlos de su tierra, cuando numerosos estudios coinciden en la existencia de enclaves de estos pobladores en la cuenca del río Paraná desde el siglo XVI.

Es mucha la documentación que se puede encontrar en la que se relatan numerosos contactos violentos con este pueblo indígena. Una comunidad que nunca se rindió al hombre blanco, que adoptaba una postura destacada por no ser precisamente violenta y que consistía básicamente en defender su territorio ante las cada vez más comunes incursiones, viéndose incluso obligados a adentrarse en los bosques cuando no podían resistir.

El antropólogo alemán Mark Münzel se interesó por esta situación y realizó un excelente trabajo de campo en los años 1971 y 1972, cuyo resultado publicó en forma de informe y denuncia de este genocidio en 1973. Numerosas organizacionales internacionales, como Survival International, se hicieron eco del trabajo y difundieron el informe de Münzel denunciando así las atrocidades que estaba sufriendo esta comunidad, poniendo así en jaque al gobierno paraguayo.

En la actualidad la población aché asciende a unos 1.190 miembros, según el censo nacional de 2002, y está formada por parte de los supervivientes del genocidio y sus descendientes. Hoy la organización del propio pueblo indígena,

la Federación Nacional Aché, se ampara en el principio de «jurisdicción universal» para iniciar un proceso judicial en Argentina contra el gobierno de Paraguay por el genocidio sufrido en la segunda mitad del siglo XX, que cuenta con el apoyo del experto en Derechos Humanos Baltasar Garzón.

Afortunadamente, la población aché aumenta nuevamente día a día.

Fuente(s): pepepont.com
Seguir Leyendo

Turquí­a y Armenia, polí­tica y memoria

Ante la interesada mirada de los primeros espadas de la diplomacia europea, rusa y estadounidense, el pasado día diez las largas y secretas negociaciones entre Armenia y Turquía, llevadas a cabo bajo la eficaz mediación suiza, se concretaban en un acuerdo en Zurich. Los ministros de asuntos exteriores de ambos países firmaban sendos Protocolos que les comprometían al establecimiento de relaciones diplomáticas y al fomento de los intercambios bilaterales.

A falta de su ratificación por los respectivos parlamentos, la reapertura de las fronteras quizá sea la primera manifestación visible del acuerdo, pero el capital simbólico condensado en la firma es, sin parangón posible, muy superior; una vez concluido el proceso estaremos ante un hecho al que cómodamente se le podrá calificar de histórico, una palabra, se sabe, cuyo uso es casi siempre exagerado y casi nunca inocente cuando se la emplea bien.

El hecho, como no podía ser menos, ha tenido reacciones tanto positivas cuanto negativas, y ello en cada una de las partes. Por otro lado, la virulencia de las reacciones negativas se halla directamente vinculada a su carácter simbólico antes aludido. Entre los agentes de las primeras están sus beneficiarios materiales directos, es decir, la población fronteriza, que ve en el aumento de los intercambios comerciales el maná que revigorice una economía en ruinas. También han dado su sí, especialmente en el lado turco, quienes saben de los beneficios espirituales reportados por el reconocimiento de la verdad en su relación con los hechos históricos y tienen el valor de enarbolarla, declarándose así partidarios suyos: los que abogan por que de una vez por todas Turquía reconozca el genocidio cometido en 1915 contra el pueblo armenio. Una verdad por la que en dicho país aún se condena en los tribunales a sus apóstoles.

Intransigentes a favor del no, en cambio, hacen campaña, del lado armenio, quienes creen que el aire, cuando cruza la frontera en una u otra dirección, va siempre cargado de olvido, y que de tanto ir a esa fuente llegará un día en que el cántaro de la memoria se habrá roto irreparablemente; y del lado turco, quienes temen que la suerte actual de Nagorno-Karabaj, enclave armenio en territorio azerí y del que exigen la retirada al ocupante, merced a los acuerdos estipulados pase a ser su suerte definitiva, rompiendo la ecuación de la alianza histórica entre Azerbaiyán y Turquía, que resumen en su artículo de fe dos Estados para una nación. Un temor al que se une la creencia en la ignominia que mancillaría el honor nacional de Turquía si el acuerdo supusiera, como entrevén, el primer paso hacia el reconocimiento oficial turco del genocidio. En los dos casos se habla de traición y con preferencia son nacionalistas extremos quienes así hablan.

Añadamos que, fuera de Turquía y Armenia, había intereses expectantes que militaban por el sí a los Protocolos: son los de las grandes potencias, como Estados Unidos y Rusia, que exigen estabilidad en la zona por motivos políticos, y la propia UE, que la requiere además por razones económicas, por cuanto reducir su dependencia en el abastecimiento de gas y petróleo del veleidoso y chantajista capricho ruso la ha llevado a otras fuentes de aprovisionamiento que discurren por el corazón de la Anatolia.

Ahora bien, dejando aparte estas presiones protocolarias externas, mas sin menoscabar en absoluto su importancia en el logro de los acuerdos, conviene recordar las ventajas que las partes esperan recabar con su firma. Para Armenia ha sido sin duda una ocasión de hacerse internacionalmente visible, de ser agente y no mero paciente en el escenario internacional. Para Turquía son una pieza más en el engranaje que la ha llevado al primer plano de dicho escenario. Paso a paso, Turquía ha ido cambiando su estrategia diplomática, a lo que ha contribuido la política de medias tintas llevada a cabo por la UE en relación con ella. La firme oposición a su ingreso por parte de Francia y Alemania, en contra del deseo de otros miembros, como España, o de países aliados, como EEUU, la ha irritado profundamente, y la contraoferta de convertirla en socio preferente ha terminado por acentuar la humillación a un país que parece llevar el orgullo demasiado a flor de piel.

El incremento, por tanto, de la tensión entre la UE y Turquía, se suma a otros factores que han ido haciendo su entrada en la arena internacional en los últimos años, como el fracaso del proceso de Oslo, que se saldaba con la instauración de un Estado palestino; la invasión de Iraq y el consiguiente desprestigio del invasor en la zona; la victoria aplastante del partido de Erdogan en las últimas elecciones internas, que tanta admiración suscitó en el mundo islámico, renovada cuando una resolución del Parlamento con mayoría islámica se opuso a la mentada invasión y a la retórica antimusulmana que le siguió; el cambio de alianzas con países antaño presa de la voracidad del Imperio Otomano, etc. Todo ello no sólo ha generado incluso coqueteos con Irán, rival de oficio de los herederos de dicho Imperio, lo que no ha tardado en despertar los recelos europeos; así mismo, ha llevado a contar con Turquía a Rusia en su obsesión por apaciguar el Cáucaso y a Obama en la suya por estabilizar Oriente Medio, región en la que, con algunos países, oficiará de embajador americano y en otros, como cuando las tropas estadounidenses abandonen Iraq, será él.

Ha conducido igualmente a la mejora de las relaciones con Siria, país hasta aquí especializado en dos monocultivos políticos, invadir Líbano y servir de base logística al terrorismo palestino, al punto de considerarlo ahora, junto a Iraq, entre sus “aliados estratégicos”, sellando su reorientación diplomática con un nuevo discurso emocional que considera como “asuntos de familia” las disputas entre ellos o entre los países de la región, como recientemente puso de relieve Carsten Wieland en su artículo del pasado día seis en openDemocracy [oD] (y que tiene su contrapunto en su cambio de actitud frente a Israel, país con el que tiene firmado un tratado de cooperación militar desde mediados de los noventa del pasado siglo y que esta misma semana sufrió el desaire de ver cómo Turquía suspendía unilateralmente las maniobras conjuntas previstas). En ese contexto precisamente se insertan los acuerdos estipulados con el vecino armenio.

Una potencia media, por tanto, se asoma con cierto aire triunfalista a la escena internacional, y sin necesidad de retractarse de nada, sin tener que pedir perdón por nada, sin que casi nadie le inste a pedirlo y, menos aún, sin urgencia de hacerlo. Turquía aumenta su fuerza y su prestigio en el concierto de las naciones sin requerimiento obligado de ajustar las cuentas con su pasado y sin voluntad de hacerlo. Y sin embargo…

Cuando turcos y armenios se sientan en la misma mesa de negociaciones, un abismo media entre ellos, insondable aunque aquéllos se finjan insensibles al mismo: el del “desarraigo, el exilio y la muerte de la casi totalidad de la población armenia del Imperio Otomano durante la primera Guerra Mundial” (cf. Vicken Cheterian, Armenia-Turkey: genocide, blockade, diplomacy, en oD del trece de octubre). Uno de los grandes “mega-genocidios” (Mark Levene) de la historia y el primero del siglo XX, de una violencia cainita contra el pueblo armenio, por mucho que Caín y sus sucesores aspiren a edulcorarlo como masacre y a disolverlo contándola como una más entre las de la época, como, por ejemplo, aquéllas que los propios armenios infligieron a los turcos.

En este punto, lo que se trata de saber es cómo influirán los Protocolos recién estipulados sobre la visión del pasado de cada uno de los contrayentes, y por ende sobre su política presente y futura. De hecho, aunque a Turquía parezca sonreírle la fortuna, ha aceptado la formación de una comisión que examine “la dimensión histórica” de la relación entre las partes. Seamos claros: lo que Turquía entiende con esto es que en una mesa de negociaciones quepa revisar el pasado, que la política acomode a su interés los hechos históricos objetivamente documentados, o, en suma, que el fuerte imponga al débil su visión de la historia.

¿Es suficiente razón ésa para no firmar tales Protocolos, para no firmar ninguno hasta que la verdad resplandezca, como claman quienes desde parte armenia denuncian el acuerdo? Intentemos responder la cuestión desde otra más genérica y socorrida: ¿en qué medida debe la historia dictar el futuro?

Aunque, insistimos, Turquía no ha reconocido ninguna deuda con Armenia, ni de los resultados derivados de la comisión quepa que lo haga, sin embargo, ¿debía renunciar el gobierno de Sarkissian a los beneficios potenciales de los acuerdos? De otro modo: ¿tienen los armenios actuales derecho a mejorar su situación? ¿Es justo que aspiren a mejoras materiales? Una vez obtenidas les es posible tanto reclamar las otras como, al contrario, olvidarse de ellas, cediendo al chantaje que el bienestar suele hacer a la moralidad. Supongamos el peor de los casos, es decir, que se olviden de reclamar lo que se les debe: ¿tendrían o no derecho al olvido? ¿No sería ése –impensable- olvido ya un juicio sobre su propia historia y una declaración política sobre su futuro? Si son el sujeto de sí mismos, por así decir, sin son autónomos, ¿quién estaría autorizado a exigir el cumplimiento de la obligación de recordar, qué autoridad legítima puede transformar la memoria en deber?

Cuando el nacionalismo armenio radical dicta su prohibición contra los acuerdos no sólo se está auto-erigiendo en representante no autorizado de un pueblo al que no representa; no sólo actúa de voluntad general del mismo diciendo No a lo que la real y mayoritaria voluntad de todos ha dicho Sí; no sólo niega el derecho a mejorar y la posibilidad de hacerlo a sus súbditos, sino que está haciendo algo más: está extendiendo parte del mal histórico cometido por los turcos a los armenios en 1915 a los de ahora, regalándole nuevas y culpables víctimas, a las que considera nacidas con un pecado original que marca a priori su futuro con el hierro candente de un pasado por redimir. La política, por tanto, sería prioritariamente la gestión de la historia, y el presente carecería de vida propia. ¿A quién extrañará después de todo esto que tras el No de la Federación Revolucionaria Armenia, los radicales nacionalistas que controlan la diáspora armenia, que tras su casto desinterés por preservar el pasado, haya también, o sobre todo, un deseo de mantener el poder que sobre aquélla ejercen?

¿Y los turcos? De Turquía sorprende ante todo su obstinación en no reconocer el hecho. Es como si pretendieran olvidarlo a fuerza de negarlo, con la paradoja de que cada nueva negativa lo saca del mundo de los recuerdos resaltando su actualidad. Ignoro cuál puede ser el mal oscuro que Turquía pretende ocultar con la negación del genocidio armenio, pero lo cierto es que está jugando con fuego y antes o después se quemará. Sus nuevos incondicionales, sus aliados recientes, antes o después reflexionarán sobre la violencia ínsita en una política que cuenta con una gran mentira entre sus supuestos. Y difícilmente tolerarán el déficit democrático de un país al que la violencia de la mentira le es constitutiva: incluso los regímenes tiránicos más débiles se lo pensarán dos veces antes de estrechar lazos. En los ojos de su memoria estará siempre presente aquel fatídico hecho que nos recordaba una editorial de Le Monde el 19 de enero de 2001: “El genocidio de los armenios fue el primero del siglo XX. Trágica ironía de la Historia, algunos miembros de la misión militar alemana en Constantinopla, que en 1915 habían aconsejado al poder turco la deportación de los armenios, volvían a estar presentes veinte años más tarde entre los ejecutores de la solución final contra los judíos. Es urgente no olvidarlo”.

La historia no es ni un tribunal ni una conciencia, sino, como mucho, y en sus momentos más felices, el oráculo de la verdad, por parafrasear a Alexander Hamilton. No juzga, no declara inocentes o culpables, y menos condena o absuelve a perpetuidad; no responsabiliza a las futuras generaciones de hechos cometidos por sus predecesoras cargándolas con sus culpas. Pero en ocasiones registra fidedignamente hechos cuya negación, menosprecio o reinterpretación delata violencia y señala al culpable. La historia, por tanto, no ha condenado a Turquía a los infiernos para siempre, pero sí nos enseña a desconfiar de los Estados que adulteran a voluntad los hechos que condenan una parte de su pasado, es decir, de los gobiernos que lo hacen, porque en ese caso se legitima al mentiroso, a quienes envalentona; porque se hace creíble la posibilidad de reincidir en el crimen contra la humanidad y, porque de ese modo, las generaciones a las que el tiempo absuelve naturalmente de los crímenes de ayer son transformadas en cómplices de quienes los perpetraron.

La negación del genocidio, en suma, es una declaración contra la impotencia asumida por la actual democracia turca, de que hay un tope no reconocido a sus progresos cuando sólo dos días antes de firmar los acuerdos con Armenia el tribunal constitucional turco dicta una sentencia que declara perseguible al Nobel de literatura O. Pamuk por haberlo afirmado, en plena coherencia con otras instancias de la sociedad turca cuando se dedican a verter infundios contra los historiadores que han certificado su existencia, como es el caso de Taner Akçam, según él mismo revelara el pasado agosto. Dicha negación habla en pro de la creación en la Turquía actual de un partido liberal que, por un lado, rebase el límite nacionalista de los laicos y, por otro, el límite democrático de los musulmanes: de una democracia en la que la mentira no hipoteque su destino.

Fuente: estambul.wordpress.com
Seguir Leyendo

El PIB no mide igualdad ni bienestar social

La medición de una nación por el PIB se convierte muchas veces en una cortina para ocultar la realidad que vive la mayoría de sus habitantes pues no mide la desigual distribución de las riquezas, la extracción de las ganancias por las empresas transnacionales y las políticas socio-económicas que esgrimen los diferentes Estados y gobiernos.

Por Hedelberto López Blanch. Si nos guiáramos por la forma de medir el Producto Interno Bruto (PIB) podríamos aseverar que en las naciones con mayor promedio alcanzado en un año, sus pueblos deberían gozar de mejor bienestar social para satisfacer las principales necesidades básicas como alimentación, acceso a la educación, salud y disminución de la pobreza.

El PIB es el valor total de la producción corriente de bienes y servicios finales dentro del territorio nacional durante un período de tiempo determinado, que generalmente abarca un año y se calcula según el precio de los factores o el precio de mercado.

Aunque el PIB representa la forma más importante para estimar la capacidad productiva de una economía, tiene varias deficiencias como la de ofrecer datos imprecisos sobre el nivel de bienestar y de equidad entre la población pues calcula la producción de bienes y servicio sin determinar su finalidad.

Fue en 1934 que el economista estadounidenses Simon Kuznets, creó una serie de indicadores, entre ellos el PIB, que permitían conocer cuánto producía, consumía o ganaba un país. Años más tarde también expresó preocupación al comprender que el PIB no era la mejor tabla para medir el bienestar de los ciudadanos.

Como expresan numerosos analistas, la medición de una nación por el PIB se convierte muchas veces en una cortina para ocultar la realidad que vive la mayoría de sus habitantes pues no mide la desigual distribución de las riquezas, la extracción de las ganancias por las empresas transnacionales y las políticas socio-económicas que esgrimen los diferentes Estados y gobiernos.

Un estudio del Banco Mundial indica que en el índice de los 10 países más desiguales, ocho son de América Latina y como era esperar, pese a las campañas desinformativas, Venezuela no se encuentra entre ellos. Y es que pese a la violenta guerra económica-financiera que ha padecido la República Bolivariana desde hace más de 15 años, el gobierno ha mantenido contra todos los inconvenientes, los innumerables logros sociales a la población.

No es menos cierto que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) se muestran eufóricos cuando el PIB aumenta en las naciones porque lo ven como un triunfo en la aplicación de las políticas neoliberales impulsadas por esas instituciones financieras controladas por Estados Unidos y otros países desarrollados.

Analicemos otros casos. Perú ha crecido un 4 % como promedio su Producto Interno Bruto de 2012 a 2017, cifra halagüeñas para cualquier país sobre todo los clasificados como subdesarrollados.

Los datos sociales echan por tierra esos números: el 10 % de la población adinerada es 50 veces más rica que el 20 % de los más necesitados; cerca del 60 % de sus habitantes están catalogados como pobres; uno de cada tres niños sufre desnutrición lo que aumenta a uno de cada dos en las zonas más menesterosas del país como Huancavelica; el 40 % de la población carece de acceso al agua potable y el 70 % a los servicios sanitarios.

En Argentina, que había logrado una estabilidad económica durante los años de gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, la situación se ha revertido debido a las políticas neoliberales impuestas por Mauricio Macri.

Un documento del Observatorio de la Deuda Social que elabora la Universidad Católica Argentina (UCA) afirma que el 48,1 % de los menores del país sudamericano son pobres, mientras que los niveles de indigencia y de hambruna alcanzan al 10,2 %. En los tres últimos años el PIB aumentó alrededor del 2 % y a la par la pobreza ya alcanzó al 19 % de los habitantes; el 22,6 % no pudo recibir atención médica de ningún tipo y el 56 % no visitó un odontólogo.

Paraguay ha crecido a un promedio del 3,5 % en el último lustro, pero el 71,3 % de sus terrenos están controlados por el 1 % de los terratenientes. Su modelo de desarrollo excluyente, concentra las riquezas en pocas personas, que además de los dividendos obtenidos, poseen gran influencia en la política.

La Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC), señaló que la pobreza total durante el gobierno de Horacio Cartes se incrementó en relación con 2016, de 26,58 % a 28,86 %. Esto significa que al menos 1 950 000 paraguayos son pobres.

Qué decir de Brasil cuando durante los gobiernos de Luiz Inacio Lula y de Dilma Roussef el PIB creció a la par de los beneficios sociales. En esos años (2003-2016) se crearon 5,5 millones de puestos de trabajo; se construyeron más de un millón de viviendas; la tasa de pobreza bajó del 26 % en 2002 al 8,9 % en 2015; en ese año se dedicó el 15,57 % del presupuesto nacional a la educación; la cobertura de los servicios médicos gratuitos benefició al 65 % de los sectores más desfavorecidos. Tras el golpe de Estado encabezado por Michel Temer la situación se ha revertido totalmente.

El PIB de México se eleva anualmente aunque datos de organismos sociales indican que es uno de los países más desiguales del mundo ya que el 1 % más privilegiado recibe el 21 % de los ingresos de la nación y el 10 % más rico posee dos terceras partes de toda la riqueza del país. La mayoría del capital obtenido sale del país por medio de las compañías transnacionales, principalmente de Estados Unidos.

Si 16 multimillonarios mexicanos viven en la mayor opulencia, 55 millones de personas sobreviven bajo la línea de pobreza y 23 millones ni siquiera alcanzan a adquirir la canasta básica alimentaria.

Todas esas realidades llevan a comprender que sin la aplicación de políticas sociales por parte de los gobiernos, el PIB sirve mayormente para medir transacciones y evaluación del comercio de una nación sin beneficiar a sus habitantes.

Fuente(s): contrainfo.com
Seguir Leyendo

El fiasco de la fusión fría de Pons y Fleischmann

El 23 de marzo de 1989, Martin Fleischman y Stanley Pons aparecieron en una conferencia de prensa de la Universidad de Utah anunciando el descubrimiento de la fusión fría. El presidente de la universidad y varias otras autoridades también estaban presentes y hablaron con la prensa.

La desacostumbrada participación de la prensa y de tales autoridades indicaba que la fusión fría era más que un avance científico. Pronto la universidad anunció la formación de un instituto de investigación con fondos del estado.

Su objetivo no sólo era el conocimiento de los fenómenos sino también preparar aplicaciones comerciales en gran escala. Al principio pareció posible que la fusión fría revolucionase la generación de electricidad y que transformase la economía mundial.

Conocemos ahora el fin de la historia. En poco tiempo, la fusión fría fue desacreditada y la mayoría de los investigadores perdieron el interés en ella. El instituto de la Universidad de Utah cerró en 1991 y el apoyo para continuar trabajando en este campo rápidamente se evaporó (cf. Simon, 2002). Tales eventos ilustran de modo particularmente claro la complejidad de la relación entre ciencia y tecnología hoy.

El relato clásico, pero en general desacreditado, de tales relaciones sostiene que la ciencia es un conjunto de verdades sobre la naturaleza y la tecnología una aplicación de tales verdades en la producción de instrumentos útiles. Verdad y utilidad pertenecen a mundos diferentes ligados sólo por la subordinación de la última a la primera. Pero los historiadores han mostrado que pocas tecnologías surgieron como aplicaciones de la ciencia hasta hace poco tiempo. La mayoría se desarrolló de modo independiente de la ciencia y, en realidad, en casos como el de la óptica, la tecnología tuvo más impacto en la ciencia que al contrario.

La ciencia es incluso más dependiente de la tecnología hoy que en el pasado. Es verdad que el siglo XX asistió a un incremente dramático en las aplicaciones prácticas del conocimiento científico, pero esta nueva situación no revela la esencia de la relación entre ciencia y tecnología. Por el contrario, confunde la distinción del sentido común estableciendo el carácter productivo como propio de la ciencia.

En cualquier caso, el modelo clásico no describe el caso de la fusión fría. Fleischman y Pons no aplicaron ninguna ciencia preexistente en su trabajo, sino que hicieron un descubrimiento empírico del tipo que asociamos con la invención. Ellos no estaban buscando confirmar o invalidar una teoría con experimentos como lo harían los abordajes filosóficos del método científico, sino que, por el contrario, procuraron producir un efecto inexplicado (y finalmente inexplicable). Su descubrimiento empleó un dispositivo tecnológico que fue al mismo tiempo un aparato experimental y un prototipo comercial. Consecuentemente, las dos puntas de su descubrimiento apuntan tanto a la comunidad científica como a la de negocios.

Casos como este proliferan en las ciencias biológicas, donde las técnicas científicas se despliegan en la búsqueda de resultados de interés no sólo para investigadores, sino también para las compañías farmacológicas. Productos y conocimiento emergen juntos del laboratorio. La búsqueda de conocimiento y el hacer dinero se juntan en un único trabajo. La distinción entre ciencia y tecnología parece quebrarse. De aquí el uso extendido del término "tecnociencia".

Fuente(s): scielo.br
Seguir Leyendo

Johannes Kepler, Astronomia Nova

Johannes Kepler, figura clave en la revolución científica, fue un astrónomo y matemático alemán; conocido fundamentalmente por sus leyes sobre el movimiento de los planetas en su órbita alrededor del Sol. Fue colaborador de Tycho Brahe, a quien sustituyó como matemático imperial de Rodolfo II.

Se crió en el seno de una familia protestante luterana que vivía en la ciudad de Weil der Stadt1​ en Baden-Wurtemberg, Alemania. Su abuelo había sido alcalde de su ciudad natal, pero cuando nació Johannes, la familia se encontraba en decadencia. Su padre, Heinrich Kepler, era mercenario en el ejército del duque de Wurtemberg y, siempre en campaña, raramente estaba presente en su domicilio. Su madre, Katherina Guldenmann llevaba una casa de huéspedes, era curandera y herborista, y más tarde fue acusada de brujería. Kepler, nacido prematuramente a los siete meses de embarazo, era hipocondríaco de naturaleza endeble y sufrió toda su vida una salud frágil. A la edad de tres años, contrajo viruela, lo que, entre otras secuelas, debilitaría severamente su vista. A pesar de su salud, fue un niño brillante al que le gustaba impresionar viajeros en la hospedería de su madre con sus fenomenales facultades matemáticas.

Después de estudiar teología en la universidad de Tubinga, incluyendo astronomía con Michael Maestlin, seguidor de Copérnico, enseñó en el seminario protestante de Graz. Kepler intentó comprender las leyes del movimiento planetario durante la mayor parte de su vida. En un principio Kepler consideró que el movimiento de los planetas debía cumplir las leyes pitagóricas de la armonía.

Esta teoría es conocida como la música o la armonía de las esferas celestes. En su visión cosmológica no era casualidad que el número de planetas conocidos en su época fuera uno más que el número de poliedros perfectos. Siendo un firme partidario del modelo copernicano, intentó demostrar que las distancias de los planetas al Sol venían dadas por esferas en el interior de poliedros perfectos, anidadas sucesivamente unas en el interior de otras.

En la esfera interior estaba Mercurio mientras que los otros cinco planetas (Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno) estarían situados en el interior de los cinco sólidos platónicos correspondientes también a los cinco elementos clásicos.

En 1596 Kepler escribió un libro en el que exponía sus ideas. Mysterium Cosmographicum (El misterio cósmico). Siendo un hombre de gran vocación religiosa, Kepler veía en su modelo cosmológico una celebración de la existencia, sabiduría y elegancia de Dios. Escribió: «yo deseaba ser teólogo; pero ahora me doy cuenta gracias a mi esfuerzo de que Dios puede ser celebrado también por la astronomía».

En 1600 acepta la propuesta de colaboración del astrónomo imperial Tycho Brahe, que a la sazón había montado el mejor centro de observación astronómica de esa época. Tycho Brahe disponía de los que entonces eran los mejores datos de observaciones planetarias pero la relación entre ambos fue compleja y marcada por la desconfianza.

Hasta 1602, a la muerte de Tycho, Kepler no consiguió tener acceso a todos los datos recopilados por Tycho, mucho más precisos que los manejados por Copérnico. A la vista de los datos, especialmente los relativos al movimiento retrógrado de Marte se dio cuenta de que el movimiento de los planetas no podía ser explicado por su modelo de poliedros perfectos y armonía de esferas. Kepler, hombre profundamente religioso, incapaz de aceptar que Dios no hubiera dispuesto que los planetas describieran figuras geométricas simples, se dedicó con tesón ilimitado a probar con toda suerte de combinaciones de círculos. Cuando se convenció de la imposibilidad de lograrlo con círculos, usó óvalos. Al fracasar también con ellos, «sólo me quedó una carreta de estiércol» y empleó elipses.

Con ellas desentrañó sus famosas tres leyes (publicadas en 1609 en su obra Astronomia Nova) que describen el movimiento de los planetas. Leyes que asombraron al mundo, le revelaron como el mejor astrónomo de su época, aunque él no dejó de vivir como un cierto fracaso de su primigenia intuición de simplicidad (¿por qué elipses, habiendo círculos?). Sin embargo, tres siglos después, su intuición se vio confirmada cuando Einstein mostró en su Teoría de la Relatividad general que en la geometría tetradimensional del espacio-tiempo los cuerpos celestes siguen líneas rectas. Y es que aún había una figura más simple que el círculo: la recta.


En 1627 publicó las Tabulae Rudolphine, a las que dedicó un enorme esfuerzo, y que durante más de un siglo se usaron en todo el mundo para calcular las posiciones de los planetas y las estrellas. Utilizando las leyes del movimiento planetario fue capaz de predecir satisfactoriamente el tránsito de Venus del año 1631 con lo que su teoría quedó confirmada.

Escribió un biógrafo de la época con admiración, lo grande y magnífica que fue la obra de Kepler, pero al final se lamentaba de que un hombre de su sabiduría, en la última etapa de su vida, tuviese demencia senil, llegando incluso a afirmar que "las mareas venían motivadas por una atracción que la luna ejercía sobre los mares...", un hecho que fue demostrado años después de su muerte.

Fuente(s): es.wa.org
Seguir Leyendo

Marconi: El hombre que patentó, pero que en realidad no inventó la radio

El 20 de julio de 1937, fallecía el ingeniero eléctrico, empresario e inventor italiano Guillermo Marconi (Bolonia, 25 de abril de 1874 – Roma, 20 de julio de 1937), Premio Nobel de Física en 1909. Se cree que Nikola Tesla rechazó el premio Nobel porque decía precisamente que Marconi había tomado patentes suyas para hacer su invento, y que hasta que le retirasen el premio a Marconi él no lo aceptaría.

Cursó estudios en Liorna y más tarde en las Universidades de Bolonia y Florencia, donde se aficionó a los experimentos con las ondas hertzianas. Hacia 1894 comenzó a investigar la transmisión y recepción de ondas electromagnéticas en casa de su padre en Bolonia, incrementando paulatinamente la distancia entre transmisor y receptor desde los 30 cm hasta los centenares de metros. En 1895 descubrió que, colocando un generador de chispas de Hertz en lo alto de una varilla, el alcance de la recepción se podía aumentar a varios kilómetros. Construyó un pequeño aparato, cuyo alcance era de 2,5 km, que constaba de un emisor, un generador de chispas de Hertz y un receptor basado en el efecto descubierto por el ingeniero francés Édouard Branly en 1890. Visto el escaso interés que su aparato despertó en las autoridades italianas, Marconi optó por marchar al Reino Unido.

Recibió en Londres el apoyo del ingeniero jefe de Correos, y en julio de 1896, tras una serie de mejoras, patentó el invento, que causó cierto revuelo entre la comunidad científica de la época. El 2 de julio 1897 Guglielmo Marconi obtiene la patente en el Reino Unido nº 7.777 para su invento de la radio. Patentó la radio, aunque solo en un país y utilizando para su realización catorce patentes de Nikola Tesla.

El físico ruso Popov construyó su primer receptor de radio en 1894 y lo presentó ante la Sociedad Rusa de Física y Química el 7 de mayo de 1895, cuando transmitió señales entre un barco y tierra firme a cinco kilómetros de distancia, ante una audiencia considerable de científicos de la Universidad de San Petersburgo, un receptor de ondas de radio muy similar al de Marconi, que él utilizaba para registrar las tormentas eléctricas.

La demostración se realizó años antes de que Marconi consiguiera la patente de su aparato,

No obstante, parece probado que Marconi realizó la transmisión de señales inteligibles en días anteriores a la demostración de Popov, aunque no ante un auditorio de
científicos.

En años posteriores dicha paternidad fue disputada por varias personas. De hecho, otros países, tales como Francia o Rusia rechazaron reconocer la patente por dicha invención, refiriéndose a las publicaciones de Alexander Popov publicadas anteriormente.

En la década de los cuarenta el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dictaminó que la patente relativa a la radio era legítima propiedad de Tesla, y lo reconoció como inventor legal de ésta, (Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos. «Marconi Wireless Telegraph co. of America v. United States». 320 U.S. 1. Nos. 369, 373. Argued. pp. 9–12 (abril de 1943). Decisión del 21 de junio de 1943).

El lanzamiento definitivo de este sistema de comunicación fue el equipamiento de dos barcos estadounidenses para que transmitieran los resultados de una regata a los periódicos de Nueva York, hecho que dio considerable publicidad a Marconi y que permitió la fundación de la filial American Marconi Company.

En 1909 fue galardonado con el premio Nobel de Física ex aequo con Karl Ferdinand Braun, este último por sus trabajos con el tubo rectificador de rayos catódicos.

El siguiente descubrimiento de Marconi fue el empleo de ondas de corta longitud de onda, que se reflejan mucho mejor en la ionosfera y que permiten reducir considerablemente la potencia emisora sin merma de alcance. El uso de ondas cortas permitió la comunicación de Inglaterra con las colonias, en particular con Sudáfrica, Australia e India. Con el fin de realizar todas las pruebas pertinentes hizo de su yate Elettra su laboratorio privado.

Entre los trabajos que publicó se encuentran La telegrafia senza fili (1903) y La radiocomunicazione a fascio (1928), además de numerosos trabajos de investigación publicados en las revistas científicas de la época, entre las que destaca los prestigiosos Proceedings of the Royal Society.

Fuente(s): ahombrosdegigantescienciaytecnologia.wordpress.com
Seguir Leyendo

La figura de Safo de Lesbos

Safo de Mitilene, también conocida como Safo de Lesbos o simplemente Safo. La figura de Safo, la gran poetisa de la Grecia clásica atravesó los siglos rodeada de misterio, dando origen a leyendas muy diversas, algunas de carácter equívoco. Sin embargo, y pese a que se tienen escasos datos sobre ella, los estudios contemporáneos tienden a reivindicar su controvertida imagen.

Si su obra mereció el elogio unánime de la crítica de todas las épocas, su personalidad despertó encendidas discusiones, pues para la mayoría de los estudiosos su nombre llegó a ser sinónimo de relaciones equívocas y de pasiones insanas, en tanto que otros -los menos- defendieron su virtud.

Se sabe que nació hacia el año 635 a.C. en un hogar noble de Eresos, ciudad de la isla de Lesbos, en Grecia y que el grupo familiar estaba integrado por sus padres, Scamandrónimos y Kleis, y por sus tres hermanos, de los cuales solo se conoce el nombre de dos: Larikhós y Kháraxos.

Sobre su aspecto físico se tiene muy poca información; en algunos versos ella misma se retrata como negra y pequeña, pero Alceo, famoso poeta de la época, describe sus “rizos de violeta”, en tanto que Sócrates y Platón, siguiendo una vieja tradición, la llaman “la bella”.

El paisaje mediterráneo de la isla predisponía a la vida serena y sensual; sin embargo, la sociedad de Lesbos estaba convulsionada por problemas políticos y económicos.

La navegación se difundía rápidamente: embarcaciones ligeras unían las islas con África o el continente europeo impulsando el tráfico de mercaderías.

En las ciudades de todas las regiones, los comerciantes enriquecidos -de origen popular se alzaron contra la nobleza terrateniente y exigieron participar en el poder político, iniciando una larga guerra civil que culminó con el encumbramiento de los tiranos, que gozaban de amplio apoyo popular. Como muchos otros miembros de su clase, Safo debió exiliarse.

Fueron episodios que debieron marcarla profundamente, aunque en sus obras apenas sí hace referencia a las circunstancias sociales e históricas: sus versos solo se ocupan del mundo del amor y de la belleza.

Pero el renombre de Safo no se originó solamente en la poesía; mucho tuvo que ver en ello la obra desarrollada en los círculos femeninos que dirigía.

Hasta el momento del casamiento las jóvenes de la nobleza vivían en asociaciones llamada sthiasoi, regidas por mujeres experimentadas que las preparaban para-el matrimonio; Safo dirigía uno de esos grupos.

Eran sociedades consagradas a Afrodita o Cipris, para los griegos la diosa del amor y de todo lo que en el mundo es digno de ser amado.

En los thiasoi cada muchacha era iniciada en las sutilezas del mundo femenino: se le enseñaba a acicalarse, a tejer coronas para adornar el cuello y los bucles, pero por sobre todo a cantar y danzar. Sus cantos estaban dedicados a glorificar a Afrodita y todo lo que ella representaba: suavidad, paz, dulzura.

Cuando una de las pupilas se casaba, las demás integrantes del thiasoi la seguían hasta su casa danzando y entonando cánticos.

En compañía de los amigos del novio se instalaban ante la puerta de la alcoba y allí permanecían hasta el amanecer.

Todas las historias malintencionadas que se divulgaron sobre Safo nacieron justamente del papel que desempeñaba en los thiasoi.

El poeta romano Ovidio creía que la relación de Safo con las muchachas de su círculo solo podía ser ambigua; esa fue la imagen que el poeta trasmitió en sus versos y que el medioevo recogió, añadiendo a los cuentos un tono picaresco totalmente ajeno al medio y la época en que vivió Safo.

Para comprender a estas sociedades es precisó entender que los griegos pensaban que los dioses regían y ordenaban la realidad concreta.

Así, cada aspecto de la vida, cada sentimiento, era una manifestación del dios en un mortal, y a ese llamado divino el mortal respondía con su canto, con la oración o el sacrificio.

Es lo que Safo consumaba en los thiasoi.

Convertía a las niñas en mujeres y luego las ayudaba a separarse de sus compañeras para unirse al hombre amado. Al educarlas para vivir con un hombre, llevaba a las jóvenes a la plenitud de su ser.

La poetisa, como adoradora de Afrodita, amaba al universo con un amor total y en sus discípulas celebraba su propia obra, que era también la de la diosa.


Además, en el mundo griego la virtud era el supremo orgullo y consistía en desplegar y realizar todas las posibilidades de cada ser.

El guerrero debía llegar a serlo enteramente; lo mismo ocurría con la mujer, que de acuerdo a la concepción de la época alcanzaba el máximo resplandor en las actividades domésticas, en el cuidado de la familia y de la propia persona y también en el culto de Afrodita, diosa que simbolizaba todo lo hermoso y amable que el mundo puede ofrecer.

A esa tarea Safo dedicó toda su vida: exaltar los valores femeninos. Nada más alejado de Safo, entonces, que el desenfreno adjudicado más tarde por los romanos y los autores medioevales.

Se sabe también que Safo se sentía entrañablemente unida a sus hermanos, a quienes dedicó algunas de sus poesías.

Se ufanaba, por ejemplo, de Larikhós.

Su otro hermano, Kháraxos, fue, por el contrario, una constante causa de preocupaciones.

Deseoso de ganar dinero, cambió sus tareas de terrateniente por el comercio marítimo.

Se trasladó a Naucratis, antigua colonia griega de Egipto donde traficó principalmente con vinos y se hizo célebre por la facilidad con que ganaba y malgastaba el dinero.

En ese entonces Naucratis era famosa, entre otras cosas, por la belleza de sus mujeres y por el fasto con que vivían sus cortesanas.

Entre ellas llegó a descollar la deslumbrante Dorikha de Tracia, esclava llamada “cara de rosas” por el color de su piel.

Kharaxos, fascinado por el encanto de Dorikha, pagó una fuerte suma por su libertad y terminó arruinándose por ella.

Safo, conocedora de los extravíos de su hermano se refiere a ellos en algunos versos: un amor ocasional puede tener un aspecto agradable, pero es ruina.

También nombra a la cortesana en una invocación a Venus: ¡Oh! ¡Cipris! que Dorikha te encuentre muy/amarga y que no pueda envanecerse y decir/por segunda vez que ha encontrado el amor ansiado.

Durante la madurez, dos temas se alternan en la vida y en la obra de la poetisa: el deleite que causa el amor y el sufrimiento que brota de la ausencia.

‘A medida que pasan los años sus cantos reflejan con más frecuencia el dolor, la nostalgia por las discípulas y la ingratitud de algunas de ellas.

En tanto, Lesbos veía surgir otras conductoras de thiasoi; entre ellas se destacó Andrómeda, descendiente de una opulenta familia y emparentada con el tirano de la isla, Pitacos.

Razones políticas fueron relegando a Safo a un segundo plano a tal punto que ciertas jóvenes que la frecuentaban la abandonaron para unirse a Andrómeda.

En un poema Safo muestra su odio contra la rival: Muerta yacerás y nadie te recordará ni te deseará.

No participas de las rosas de Pieria I inadvertida aun en las moradas de Hades, vagarás/ revoloteando entre los muertos incoloros.

Al abandono se suma la vejez, que le inspira versos conmovedores.

Para la ardiente sacerdotisa del amor, envejecer es una humillación más: la frente se puebla de arrugas, la piel se marchita, “ya no saltará como una corza a través de la campiña húmeda de rocío”.

Pero los años también diluyen sus resentimientos: “no soy de las que guardan rencores I tengo un corazón que prefiérela paz”.

Su muerte, como toda su vida, también quedó envuelta en la leyenda.
Seguir Leyendo

El holocausto armenio, el primer genocidio del siglo XX

El genocidio armenio también llamado holocausto armenio, o Gran Crimen (armenio: fue la deportación forzosa y exterminio de un número indeterminado de civiles armenios, calculado entre un millón y medio y dos millones de personas,​ por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio otomano, desde 1915 hasta 1923.

Se caracterizó por su brutalidad en las masacres y la utilización de marchas forzadas con las deportaciones en condiciones extremas, que por lo general llevaba a la muerte a muchos de los deportados. Otros grupos étnicos cristianos fueron masacrados por el Imperio otomano durante este periodo, entre ellos los asirios y los griegos pónticos. Algunos historiadores consideran que estos actos fueron parte de la misma política genocida.​ Muchas comunidades de la diáspora armenia alrededor del mundo llegaron a formarse como resultado directo del genocidio.

El comienzo del genocidio se conmemora el 24 de abril de 1915, el día en que las autoridades otomanas detuvieron a 235 miembros de la comunidad de armenios en Estambul; en los días siguientes, la cifra de detenidos ascendió a 600. Una orden del gobierno central estipularía la deportación de toda la población armenia, que no contaba con los medios para su subsistencia. La marcha forzada de los armenios por cientos de kilómetros, que atravesó zonas desérticas, provocó que la mayor parte de los deportados pereciera víctima del hambre, la sed y las privaciones, a la vez que los sobrevivientes eran robados y violados por los gendarmes que debían protegerlos, con frecuencia acompañados por bandas de asesinos y bandoleros

Para 1914, las autoridades otomanas ya habían comenzado una campaña de propaganda para presentar a los armenios que viven en el Imperio Otomano como una amenaza para la seguridad del imperio. Un oficial naval otomano en la Oficina de Guerra describió la planificación:

Para justificar este enorme crimen, el material de propaganda requerido se preparó a fondo en Estambul. [Incluía declaraciones como] 'los armenios están aliados con el enemigo. Lanzarán un levantamiento en Estambul, matarán a los líderes ittihadistas y lograrán abrir el estrecho [de los Dardanelos]

En la noche del 23 al 24 de abril de 1915, conocido como el domingo rojo, el gobierno otomano detuvo y encarceló a unos 250 intelectuales armenios y líderes comunitarios de la capital otomana, Constantinopla, y más tarde a otros centros, que fueron trasladados a dos centros de detención cerca de Ankara. Esta fecha coincidió con los desembarques de las tropas aliadas en Gallipoli después de los intentos fallidos de los aliados por parte de los aliados de romper los Dardanelos a Constantinopla en febrero y marzo de 1915.

Tras la aprobación de la Ley Tehcir el 29 de mayo de 1915, los líderes armenios, excepto los pocos que pudieron regresar a Constantinopla, fueron deportados y asesinados gradualmente. La fecha del 24 de abril es conmemorada como el Día del Recuerdo del Genocidio por los armenios de todo el mundo.

Los armenios fueron llevados a la ciudad siria de Deir ez-Zor y al desierto circundante. El gobierno otomano retuvo deliberadamente las instalaciones y suministros que habrían sido necesarios para mantener la vida de cientos de miles de deportados armenios durante y después de su marcha forzada hacia el desierto sirio.En agosto de 1915,

The New York Times repitió un informe no atribuido de que "los caminos y el Éufrates están llenos de cadáveres de exiliados, y los que sobreviven están condenados a una muerte segura. Es un plan para exterminar a todo el pueblo armenio". Talaat Pasha y Djemal Pasha estaban completamente conscientes de que al abandonar a los deportados armenios en el desierto los condenaban a una muerte segura. Un ejemplar de una "alta fuente diplomática en Turquía, no estadounidense, que informaba sobre el testimonio de testigos confiables" acerca de la difícil situación de los deportados armenios en el norte de Arabia y el valle del Bajo Éufrates fue ampliamente citado por The New York Times en agosto de 1916:

Los testigos han visto a miles de armenios deportados bajo tiendas de campaña al aire libre, en caravanas en marcha, descendiendo el río en botes y en todas las fases de su miserable vida. Solo en algunos lugares el gobierno emite raciones, y esas son bastante insuficientes. Las personas, por lo tanto, se ven obligadas a satisfacer su hambre con alimentos mendigados en esa tierra escasa o encontrados en los campos resecos. Naturalmente, la tasa de mortalidad por inanición y enfermedad es muy alta y se ve aumentada por el trato brutal de las autoridades, cuya relación con los exiliados cuando son conducidos de un lado a otro sobre el desierto no es diferente a la de los conductores esclavos. Con pocas excepciones, no se proporciona ningún tipo de refugio y las personas que provienen de un clima frío quedan bajo el sol abrasador del desierto sin comida ni agua. El alivio temporal solo puede ser obtenido por unos pocos capaces de pagar a los funcionarios.

La violación fue parte integral del genocidio;89​ los comandantes militares les dijeron a sus hombres que "hagan [a las mujeres] lo que deseen", lo que resulta en un abuso sexual generalizado. Los deportados se exhibieron desnudos en Damasco y se vendieron como esclavos sexuales en algunas áreas, incluido Mosul, según el informe del cónsul alemán allí, que constituye una importante fuente de ingresos para los soldados acompañantes.

El Dr. Walter Rössler, el cónsul alemán en Alepo durante el genocidio, escuchó a un armenio "objetivo" que alrededor de un cuarto de las mujeres jóvenes, cuya apariencia era "más o menos agradable", fueron violadas regularmente por los gendarmes, y que "incluso las más bellas" fueron violadas por 10-15 hombres. Esto provocó que las niñas y las mujeres se quedaran atrás muriendo.

Eitan Belkind era un miembro de la red judía Nili que se infiltró en el ejército otomano como oficial. Fue asignado a la sede de Kemal Pasha. Fue testigo de la quema de 5 000 armenios.

El teniente Hasan Maruf, del ejército otomano, describe cómo una población de una aldea fue tomada en conjunto y luego quemada. La declaración jurada de 12 páginas del Comandante del Tercer Ejército Vehib, fechada el 5 de diciembre de 1918, se presentó en la serie de juicios de Trabzon (29 de marzo de 1919) incluida en la Acusación Clave,​ informando de una quema masiva de la población de un pueblo cercano a Muş: "El método más corto para deshacerse de las mujeres y los niños concentrados en los diversos campamentos fue quemarlos".​ Además, se informó que "los prisioneros turcos que aparentemente habían presenciado algunas de estas escenas estaban horrorizados y enloquecidos al recordar lo que habían visto.

Le dijeron a los rusos que el hedor de la carne humana ardiente impregnó el aire durante muchos días después".​ El experto en genocidio Vahakn Dadrian escribió que 80 000 armenios en 90 aldeas de la llanura de Muş fueron quemados en "establos y pajares".

Egobierno otomano estableció una red de 25 campos de concentración para eliminar a los armenios que habían sobrevivido a las deportaciones hasta su punto final.​ Esta red, situada en la región de las fronteras actuales de Turquía con Irak y Siria, fue dirigida por Şükrü Kaya, uno de los hombres de la mano derecha de Talaat Pasha.

Algunos de los campamentos eran solo puntos de tránsito temporal. Otros, como Radjo, Katma y Azaz, se utilizaron brevemente como fosas comunes y luego se abandonaron en otoño de 1915. Los campamentos como Lale, Tefridje, Dipsi, Del-El y Ra's al-'Ayn se construyeron específicamente para aquellos cuya expectativa de vida era de pocos días.​

Según el erudito en genocidio Hilmar Kaiser, las autoridades otomanas se negaron a proporcionar alimentos y agua a las víctimas, lo que aumentó la tasa de mortalidad. Según el Oxford Handbook of Genocide Studies, "los musulmanes estaban ansiosos por obtener mujeres armenias. Las autoridades registraron tales matrimonios, pero no registraron la muerte de los ex maridos armenios".​

Bernau, un ciudadano estadounidense de ascendencia alemana, viajó a las zonas donde estaban encarcelados los armenios y escribió un informe que Rössler, el cónsul alemán en Alepo, consideró efectivo. Reporta fosas comunes que contienen más de 60 000 personas en Meskene y una gran cantidad de montículos de cadáveres, ya que los armenios murieron debido al hambre y la enfermedad. Informó haber visto a 450 huérfanos, que recibieron como máximo 150 gramos de pan por día, en una tienda de campaña de 5 a 6 metros cuadrados. La disentería recorrió el campamento y los días pasaron entre los casos de distribución de pan a algunos. En "Abu Herrera", cerca de Meskene, describió cómo los guardias dejaron morir de hambre a 240 armenios, y escribió que buscaron granos en los "excrementos de caballos".

Después del pronunciamiento, los «Tres Pashas» fueron condenados a muerte en ausencia en los juicios en Constantinopla. Los tribunales de guerra oficialmente disolvieron la CUP y confiscaron sus activos y los activos de los culpables. Los tribunales de guerra fueron destituidos en agosto de 1920 por su falta de transparencia, según el entonces Alto Comisionado y Almirante Sir John de Robeck,133​ y algunos de los acusados fueron trasladados a Malta para un nuevo interrogatorio, y luego fueron liberados en un intercambio de prisioneros de guerra. Dos de los «tres Pashas» fueron posteriormente asesinados por vigilantes armenios durante la Operación Némesis.

Si bien no hay consenso respecto de cuántos armenios perdieron la vida durante el genocidio armenio, hay un acuerdo general entre los historiadores occidentales de que más de 800 000 armenios murieron entre 1914 y 1918. Las estimaciones varían entre 800 000 y 1,5 millones (por los gobiernos de Francia,​ Canadá​ y otros estados). La Encyclopædia Britannica hace referencia a la investigación de Arnold J. Toynbee, un oficial de inteligencia de la Oficina de Asuntos Exteriores del Reino Unido, quien estimó que 600 000 armenios "murieron o fueron masacrados durante la deportación" en un informe compilado el 24 de mayo de 1916.108​ Sin embargo, esta cifra representa únicamente el primer año del Genocidio y no toma en cuenta a los que murieron o fueron asesinados después de mayo de 1916.

Según documentos que pertenecieron a Talaat Pasha, más de 970 000 armenios otomanos desaparecieron de los registros oficiales de población desde 1915 hasta 1916. En 1983, la viuda de Talaat, Hayriye Talaat Bafralı, entregó los documentos y registros al periodista turco Murat Bardakçı, quien los publicó en un libro titulado The Remaining Documents of Talat Pasha (también conocido como "Libro Negro de Talat Pasha"). Según los documentos, el número de armenios que vivían en el Imperio Otomano antes de 1915 era de 1.256.000. Sin embargo, en una nota a pie de página del propio Talaat Pasha, se presumía que la población armenia se había subestimado en un treinta por ciento. Además, la población de armenios protestantes no fue tomada en cuenta. Por lo tanto, según el historiador Ara Sarafian, la población de armenios debería haber sido de aproximadamente 1,7 millones antes del inicio de la guerra. Sin embargo, ese número se había reducido a 284 157 dos años más tarde, en 1917.

​Fuente(s): ws.org

Seguir Leyendo

Corpus iuris civilis. El primer codigo civil de la historia

El Corpus iuris civilis es la más importante recopilación de Derecho romano y el texto jurídico más influyente de la historia. Este código se compiló por orden del emperador Bizantino Justiniano (527-565). Fue impreso por primera vez por Dionisio Godofredo en Ginebra en el año 1583.

Es una recopilación de constituciones imperiales y jurisprudencia romana desde 117 a 565, compuesta por el Codex repetitae praelectionis, la Digesta sive pandectae, las Institutas y las Novellas constitutiones. Gracias a su existencia se ha podido conocer el contenido del antiguo derecho romano, siendo fundamental para los sistemas jurídicos modernos.

Justiniano hizo reunir todas las constituciones desde Adriano hasta sus días, así como sus numerosas variaciones. Clasificó todo por materias bajo diferentes títulos y formó de ellos una obra que apareció en el año 529 conocida con el nombre de Codex Iustinianus o Código de Justiniano. El código fue confirmado por una constitución del emperador (el Codex Vetus).

Un pensamiento tan útil y acertado como era el de reunir todas las leyes en una sola obra, indujo bien a Justiniano a publicar bajo su nombre otras colecciones legales a las que dio fuerza obligatoria.

Así que concluidas las constituciones, encargó a Triboniano, uno de los principales redactores del Antiguo Código, y al cual asoció otros dieciséis abogados importantes, para que tomara de las obras de los jurisconsultos más célebres todas aquellas doctrinas de las que todavía se podía hacer uso en la práctica: reuniendo estos extractos por materias y bajo diferentes títulos, sin necesidad de atenerse en la elección de estas doctrinas al orden establecido por Valentiniano en la ley de citas, ni de conservar fielmente la letra de sus textos dejando aparte lo que había quedado en desuso.

Esta obra fue redactada en tres años durante los cuales se compulsaron los escritos de treinta y nueve jurisconsultos, cuyas sentencias se tomaron la mayoría de las veces, no de sus mismas obras, sino de otras en que habían sido insertadas, por efecto de la precipitación y de la impaciencia con que se trabajó.

Toda esta inmensa compilación se llamó Digesto o Pandecta también conocida con el nombre de Iuris enucleati ex omni veteris iuri collecti. Cada extracto que se componía de un principium y de uno o más paragraphi citándose en una inscripción el nombre y la obra de un jurisconsulto, de donde estaba tomado. Estaba destinada a la práctica y en cuanto al orden de materias se atendió al antiguo edicto.

Se publicó a fines del año 533 confirmada por el emperador y la obra estaba dividida en cincuenta libros en siete partes que corresponde al Edicto. La primera en el libro I, la segunda en el V, la tercera en el XII, la cuarta en el XX, la quinta en el XXVIII, la sexta en el XXVI, y la séptima en el XLV.

La primera de ellas titulada Prota contiene una exposición de las doctrinas generales. La segunda de iudiciciis las acciones reales. La tercera de rebus todos los contratos exceptuando las estipulaciones. La cuarta libri singulares los testamentos y tutelas. La quinta libri singulares legados fideicomisos. Las sexta y séptima al derecho en general.

Por otra parte se necesitaba una obra más general que enseñara los principios del derecho a los jóvenes aprendices de abogado y Triboniano junto Teófilo y Doroteo formaron un sistema de derecho muy compendiado con el nombre de Instituta. En esta obra se habían de presentar los primeros principios de la ciencia y consultar a la práctica moderna. También se tuvo en cuenta Institutas de Gayo y las nuevas constituciones de Justiniano.

Hubo una posterior revisión en la fecha de 16 de noviembre del año 534 con el nombre de Codex repetitae praelectionis. Esta obra contenía los rescriptos de los emperadores que reinaron desde Adriano hasta Constantino I y los edictos y leyes de los sucesores de este emperador hasta el reinado de Justiniano. Se dividió en doce libros repartidos por títulos en los cuales están colocadas las constituciones según la materia a que pertenecen y puestas por el orden cronológico.

Después de publicadas estas colecciones legales el reinado de Justiniano se prolongó treinta años más dictándose multitud de constituciones y decretos que son conocidas con el nombre de Novellae constitutiones. Se conservaron por mucho tiempo separadas y hoy en día debemos tenerlas reunidas a una combinación hecha por los glosadores, compuesta de nueve colaciones. Cada colación comprende muchos títulos y en ellos se contiene generalmente una novela, pero la novela octava comprende dos que son el segundo y el tercero de la segunda colación.

Los glosadores no admiten en las nueve colaciones más que noventa y siete novelas, que forman por consiguiente noventa y ocho títulos.A las demás las miraban como inútiles, llamándolas, extravagantes o novellae estraordinarias, las que se añadieron en un principio a la novena colección, hasta que La Conte las incorporó a la edición no glosada que dio en 1571. De manera que ahora hay 168 novelas, de las cuales 160 son de Justiniano, mientras que las novelas 140 y 144 son de Justino el Joven, las 161, 163 y 164 son de Tiberio, y las 166 y 168 son edictos de los praefecti pretorio. A esta colección de novelas siguen trece Edictos del mismo emperador, que en la realidad son iguales a aquellas, diferenciándose solamente en que estas solo contienen disposiciones locales de poca utilidad.

También bajo el epígrafe de Tractatus ad ius varii suelen comprenderse también en el mencionado cuerpo del derecho las leyes de las XII Tablas según Cicerón y a los trabajos de Gothofredo.

También se comprenden en el cuerpo del derecho otras constituciones del emperador León y el libro de los feudos posterior a Justiniano.

Por otra parte se ha de reseñar del Corpus Iuris Civilis que, si bien Triboniano era dueño de escoger en las obras antiguas los textos que fuesen más de su agrado, no estaba por eso en las facultades del emperador dispensarle de extractar bien y fielmente lo que aquellas contenían. Como legislador supremo podía muy bien Justiniano rechazar los actos de los Antoninos y condenar como sediciosos los principios de libertad que hasta entonces habían sostenido los últimos legisladores del Imperio bizantino. Pero los hechos pasados estaban ya fuera de los límites de su poder. El emperador Justiniano de alguna manera alteró los antiguos textos y poniendo bajo los respetables nombres de sus antecesores ideas serviles, nacidas en los últimos tiempos del Imperio Bizantino y desfigurando respetables decisiones que representaban las ideas de los antiguos emperadores. Estas alteraciones son las denominadas Emblemata Triboriani.

Fuente(s): ws.org
Seguir Leyendo

Japón entre los países con el índice más bajo de crimen

Los índices de crimen y victimización en Japón son los más bajos entre los países industrializados, esto se explica por tener instituciones fuertes, sin embargo el factor cultural y la idiosincrasia son clave para reducir los actos delictivos.

Comparado con otras naciones industrializadas, Japón es el país con menor tasa de crímenes y años tras año las cifras han ido disminuyendo. Según cifras del Ministerio de Justicia de Japón, para el año 1990 se produjeron 2,2 millones de violaciones al código penal, de las cuales un 65,15% fue hurto, y 26,2% fueron homicidios negligentes, es decir que se produjeron por hechos fortuitos o accidentes.

Desde 1998 que se producen 1,1 homicidios promedio por cada 100 mil habitantes, lo mismo sucede con los robos, donde solo figuran 1,3. Al momento de observar el comportamiento de estas cifras hasta 2013 se puede presenciar una disminución a solo 84 homicidios por año, esta tendencia puede explicarse en que las policías japonesas resuelven el 75,9% de los casos de robo y el 95,5% de los casos de homicidio.

En estos momentos el robo de bicicletas es el delito de mayor preocupación, en este ámbito figuran 6,6 robos por cada 100 mil, número que se ha duplicado desde el año 1989. Sin embargo, pese a ello en los últimos años, solo un 21% de los ciudadanos han sido víctima de algún delito, presentando las tasas más bajas de todos los países desarrollados.

Según Hugo Frühling, director del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, “los niveles de crimen en Japón son bajos porque son también lo son los niveles de violencia, algo que lo distingue de los otros países desarrollados. Hay muchas hipótesis sobre los distintos factores que inciden en el crimen, hay que distinguir de qué tipo de crímenes estamos hablando. Los más numerosos son los que atentan contra la propiedad, luego vienen los homicidios, pero estos son solo una pequeña parte del total de los delitos que se realizan en los países”, señaló.Cuando un delito se ha cometido, por lo general la policía es quien toma parte en la investigación, sin embargo todos los casos son referidos a la Fiscalía Pública. En esta institución son los fiscales quienes emprenden las investigaciones necesarias, como interrogatorios a los sospechosos y testigos, además de la evaluación de las pruebas presentadas, con el fin de decidir si se procede a una investigación y posterior pesquisa.

Al momento de realizarse los juicios, es el fiscal quien examina los testigos, hace una declaración de clausura y recomienda las sentencias para garantizar los castigos apropiados. En este proceso, la cooperación de las víctimas por responder a la entrevista del fiscal es esencial, ya que es a través de este instrumento que se puede determinar de mejor manera el nivel adecuado de castigo, según la gravedad de la infracción cometida.

A este respecto, Hugo Frühling comentó que algo similar sucede en nuestro país, donde si bien la fiscalía resuelve los casos de asesinatos, no sucede así con los robos. “En el caso japonés este trabajo se simplifica porque el número de homicidios es muy bajo y se dan entre personas conocidas, no son tan difíciles de encontrar”, afirmó.

En relación a las causas que podrían causar la victimización, Frühling afirmó que “uno de los factores es la desigualdad social, luego los aspectos culturales, países como Japón tienen niveles bastantes más bajos de criminalidad que países como Estados Unidos que son de similar desarrollo económico, y eso se explica por factores religiosos y una cultura más comunitaria que individualista. El tercer factor es el nivel de integración y cohesión social, confianza, reconocimiento del otro y la capacidad para ejercer un control social informal respecto de las personas sin recurrir a aparatos represivos, por último está la capacidad del sistema de justicia penal, mientras más débil es este sistema, mayor es el nivel de delitos a investigar y dificulta que el sistema sea disuasivo”.

Por lo general las personas no esperan que ellos o sus familias sean víctimas de un delito, sin embargo un incidente repentino puede cambiar radicalmente esta sensación. Es en ese momento que la Fiscalía Pública ofrece el Servicio de Apoyo General a las Víctimas, donde no solo se entrega asesoría legal, sino también atención psicológica que ayuden a alivianar la carga legal a las víctimas.

De igual manera, el Ministerio Público puso en marcha el Sistema de Notificación a las Víctimas, que proporciona información actualizada sobre el estado de los casos, los resultados de los juicios, el tratamiento que van a tener los delincuentes en caso de ir a prisión y la fecha de salida. A su vez este sistema de notificación trabaja directamente con los testigos, informándoles sobre el resultado del juicio.

Debido a que el acto delictivo no se resuelve solo con el encarcelamiento, el Ministerio de Justicia japonés cuenta con la Oficina de Rehabilitación, que es la responsable de administrar todos los asuntos relativos a la reinserción de los delincuentes en la comunidad, incluyendo a quienes se encuentran con libertad condicional, o recluidos en instituciones correccionales, que son principalmente menores. Por tal motivo esta oficina cuenta con escuelas de formación técnica, tanto para personas que se encuentran en recintos penitenciarios como para quienes están bajo indulto o bajo comunidad de acuerdo, según la normativa japonesa de asistencia médica que protege a las personas con enfermedades graves.

En este sentido, para Frühling la rehabilitación es importante para reducir el crimen, pero forma parte de un ciclo más complejo. “Se pueden hacer muchas cosas para disminuir la victimización en el corto plazo, pero esos esfuerzos no necesariamente redundan en mayor eficacia, por ejemplo, concentrar a la policía en los lugares donde se realizan los delitos, aumentar los patrullajes, eso va a tener un efecto que va a tender a desplazar ciertas acciones a los lugares circundantes. Más en el mediano y corto plazo, es necesario robustecer el sistema de justicia penal, los programas de prevención y establecer criterios más rigurosos de implementación”, sentenció.

Fuente(s): bcn.cl
Seguir Leyendo
Copyright © . La Gran Paradoja Todos los derechos reservados. QPlantilla © design by neronsn Acerca del Sitio // Politica de Cookies // Sitemap // Contacto // Ir Arriba