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Las diez leyes fundamentales de la economía
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Las diez mandamientos de la economía
En medio de tantas mentiras económicas que se repiten aparentemente sin fin, puede ser útil volver sobre algunas de las leyes más básicas de la economía. He aquí diez de ellas que merecen repetirse una y otra vez.

1. La producción precede al consumo. Aunque es evidente que para consumir algo debe existir primero, nos rodea la idea de estimular el consumo para expandir la producción. Sin embargo, los bienes de consumo no caen del cielo. Están al final de una larga cadena de procesos entremezclados de producción llamada la “estructura de producción”. Incluso la fabricación de un producto aparentemente sencillo como un lápiz, por ejemplo, requiere una red intrincada de procesos de producción que se extiende muy atrás en el tiempo y abarca países y continentes.

2. El consumo es el objetivo final de la producción. El consumo es el objetivo de la actividad económica y la producción es su medio. Los defensores del pleno empleo violan esta idea evidente. Los programas de empleo transforman la propia producción en el objetivo. La valoración de los bienes de consumo por los consumidores determina el valor de los bienes de producción. El consumo actual deriva del proceso de producción que se extiende hacia el pasado, pero el valor de esta estructura de producción depende del estado actual de la valoración por los consumidores y del estado futuro esperado. Por tanto, los consumidores son los poseedores finales de hecho del aparato de producción en una economía capitalista.

3. La producción tiene costes. No existen los almuerzos gratis. Conseguir algo aparentemente gratis solo significa que alguna otra persona lo paga. Detrás de todos los cheques de ayuda social y de cada beca de investigación está el dinero de impuestos de gente real. Aunque los contribuyentes creen que el gobierno confisca en parte de su renta personal, no saben a quién va este dinero en; y aunque los receptores de los pastos públicos de que el gobierno un mes entregar el dinero, no sabe a quién le ha quitado el gobierno dicho dinero.

4. El valor es subjetivo. La valoración es subjetiva y varía la situación de una persona. El mismo bien físico tiene diferentes valores para diferentes personas. La utilidad es subjetiva, individual, situacional y marginal. No existe el consumo colectivo. Incluso la temperatura en la misma habitación es sentida de manera diferente por personas diferentes. El mismo partido de fútbol tiene un valor subjetivo diferente para cada espectador, como puede verse fácilmente en el momento en que un equipo mete un gol.

5. La productividad determina el salario. La producción por hora determina el salario del trabajador por hora. En un mercado laboral libre, las empresas contratarían trabajadores adicionales mientras su productividad marginal fuera mayor que el nivel salarial. La competencia entre empresas aumentaría el nivel salarial hasta el punto en que igualara a la productividad. El poder de los sindicatos puede cambiar la distribución de los salarios entre diferentes grupos laborales, pero los sindicatos no pueden cambiar el nivel salarial general, que depende de la productividad laboral.

6. El gasto es renta y costes. El gasto no es solo renta, sino que también representa costes. El gasto cuenta como un coste para el comprador y una renta para el vendedor. La renta equivale a los costes. El mecanismo del multiplicador fiscal implica que los costes aumentan con la renta. En la medida en que se multiplica la renta, también se multiplican los costes. El modelo multiplicador fiscal keynesiano ignora el efecto del coste. Graves errores políticos son el resultado cuando las políticas públicas cuentan con el efecto renta de los gastos públicos pero ignoran el efecto coste.

7. El dinero no es riqueza. El valor del dinero consiste en su poder adquisitivo. El dinero sirve como un instrumento de intercambio. La riqueza de una persona existe en su acceso a los bienes y servicios que desea. La nación en su conjunto no puede aumentar su riqueza aumentando sus existencias de dinero. El principio de que solo el poder adquisitivo significa riqueza indica que Robinson Crusoe no sería un penique más rico si encontrara una mina de oro en su isla o un maletín lleno de billetes.

8. El trabajo no crea valor. El trabajo, en combinación con los demás factores de producción, crea productos, pero el valor del producto depende de su utilidad. La utilidad depende de la valoración individual subjetiva. El empleo por el empleo no tiene sentido económico. Lo que importa es la creación de valor. Para que sea útil, un producto debe crear beneficios para el consumidor. El valor de un bien existe independientemente del esfuerzo por producirlo. Los corredores profesionales de maratones no ganan más premios en dinero que los velocistas porque correr la maratón lleve más tiempo y esfuerzo en que un sprint.

9. El beneficio es el bonus del empresario. En el capitalismo competitivo, el beneficio económico es el bonus extraordinario que ganan aquellas empresas que resuelven errores de asignación. En una economía de rotación constante sin cambios, no habría ni beneficios ni pérdidas y todas las empresas ganarían la misma tasa de interés. Sin embargo, en una economía creciente, tienen lugar cambios y la previsión de los cambios es la fuente de beneficios económicos. Las empresas que tienen éxito en prever la demanda futura consiguen altas tasas de beneficio de y crecen, mientras que aquellos empresarios que no anticipan los deseos de los consumidores disminuyen y finalmente deben cerrar.

10. Todas las leyes verdaderas de la economía son leyes lógicas. Las leyes económicas son racionamiento sintético a priori. No se puede falsar esas leyes empíricamente porque son verdad por sí mismas. Como tales, las leyes económicas fundamentales no requieren verificación empírica. La referencia a hechos empíricos sirve únicamente como ejemplo ilustrativo, no son declaraciones de principios. Se pueden ignorar y violar las leyes fundamentales de la economía, pero no se pueden cambiar. Les va mejor a aquellas sociedades en las que gente y gobierno reconocen y respetan las leyes económicas fundamentales y las usan en su beneficio.

Fuente(s): miseshispano.org

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