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Asomándonos a la mutilación genital femenina en el mundo
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El Timbre del Diablo. ¿Qué objeto puede ser tan terrible para llamarse el Timbre del Diablo? El clítoris. ¿A quién se le ocurrió este patético nombre de película de terror? Se le atribuye a las sectas cristianas que condenan la masturbación y prohíben a la mujer sentir placer, para ellas la única función del coito es tener hijos. Estas sectas cristianas no mutilan físicamente a sus mujeres, la castran psicológicamente al prohibirle, en nombre de Dios, la exploración de su sexualidad, condenándolas al pecado eterno si hacen uso de sus genitales para otra cosa que no sea concebir.

La única función conocida del clítoris es producir placer sexual debido a la gran cantidad de nervios que posee, por tanto es considerado, por varios pueblos y religiones, un órgano diabólico que debe ser eliminado. Todo placer que pueda sentir la mujer será exterminado en pro de un marido feliz, de una esposa fiel y un Dios satisfecho. Este tipo de tortura la han padecido 140 millones de mujeres y niñas en el mundo, según datos de la OMS, no solo mutilan el maléfico clítoris, también desaparecen la vulva e incluso cierran el orificio vaginal para que no sea perturbado por nadie más que el futuro esposo.

Waris, flor del desierto en somalí, es el nombre de una ex Top Model, a quien le practicaron la infibulación a los 5 años en su natal Somalia: sin anestesia le cortaron el clítoris y ambos labios para luego coserle la abertura de su vagina con hilo, dejándole un pequeño orificio para orinar y otro para menstruar.

Waris Dirie logró escapar de su familia a los 13 años, cuando fue obligada a casarse con un hombre, tan mayor, que podría ser su abuelo. Finalmente pudo llegar a Londres, donde fue descubierta a los 18 años mientras trabajaba en un MacDonald´s. La fama le llegó a la hermosa joven quien tuvo éxito reconocidas revistas y desfiles para decenas de diseñadores de renombre. Luego, su voz cruzó el mundo para denunciar los horrores de la mutilación genital femenina de la que fue víctima.

La exmodelo dirige la Waris Dirie Foundation para recaudar dinero que es usado en la prevención y erradicación de cualquier tipo de mutilación genital femenina en el mundo. Gracias a su trabajo, Nigeria prohibió y penalizó esta barbárica tradición, pero aún se practica, pues, las hijas no podrán casarse si no están mutiladas, por tanto, la familia no recibirá la dote, que en muchos casos es la única esperanza de subsistir económicamente. En África 100 millones de niñas y mujeres han sufrido de algún tipo mutilación genital femenina, según cifras de la OMS.

Mutilación genital femenina (MGF). La mutilación genital femenina se lleva a cabo cuando la mujer aún es una niña o adolescente, entre los 3 y los 14 años, con el objetivo de evitar el placer y por tanto la infidelidad, aunque hay casos en que la mujer es mutilada en edades mayores según decida la familia o el esposo de la víctima. También se practica como rito de iniciación e integración social; por motivos estéticos (para ciertas tribus los genitales femeninos son sucios y antiestéticos). Erróneamente, se cree que la MGF aumenta la fertilidad y ese es otro falso atributo para llevarla a cabo. Para ciertos grupos de musulmanes la MGF es la purificación de una niña, que al llegar a su edad adulta no será poseída por el demonio, evitando así la perdición y la prostitución. El Corán no hay ninguna mención sobre la mutilación genital femenina.

Existen cuatro calificaciones de la MGF, según la Organización Mundial de la Salud (OMS): 1) Clitoridectomía: resección parcial o total del clítoris y, en casos muy infrecuentes, solo del prepucio (piel que rodea el clítoris). 2 ) Escisión: resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores. 3) Infibulación: estrechamiento de la abertura vaginal para crear un sello mediante el corte y (se cose la abertura) la recolocación de los labios menores o mayores, con o sin resección del clítoris, éste mayormente se elimina. 4) Otros: todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos, como la perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.

La ablación se lleva a cabo con instrumentos rudimentarios como hojillas, navajas, tijeras, piedras muy afiladas, vidrios rotos y hasta la tapa de una lata. Pocas veces se esterilizan los instrumentos y, menos aún, se usa anestesia a la hora de mutilar los genitales femeninos de la víctima, quien es sometida a la fuerza causándole dolores extremos con cada corte, algunas colapsan a causa del dolor y el agotamiento de los gritos. La mayoría de las mutilaciones son realizadas por parteras, curanderos o las mismas madres o abuelas. Las tribus nómadas en África lo hacen entre sus familiares por falta de recursos.

Lamentablemente, muchas víctimas fallecen por hemorragias o infecciones. Si sobreviven, las consecuencias son mala cicatrización; formación de abscesos y quistes; un crecimiento excesivo del tejido cicatrizante; infecciones del tracto urinario; coitos dolorosos; el aumento de la susceptibilidad al contagio del VIH causado por herramientas contaminadas; hepatitis; infecciones del aparato reproductor; enfermedades inflamatorias de la región pélvica; infertilidad; menstruaciones dolorosas; obstrucción crónica del tracto urinario o piedras en la vejiga; incontinencia urinaria; partos difíciles. Además del trauma psicológico y la pérdida de la sensibilidad sexual, las víctimas se quejan de dolor al orinar.

En países como Djibouti, Egipto, Somalia, Sierra Leona y Guinea el 90% de las mujeres sufren algún tipo de MGF, según la UNICEF. Este organismo prevé que en 10 años , aproximadamente 30 millones de niñas y mujeres entre los 3 y 15 años, habrán sido mutiladas, si las acciones contra la MGF no se intensifican en los 29 países de África y Asia donde se practica.

La mutilación del clítoris en Latinoamérica
. La resección del clítoris es un tipo de mutilación genital femenina que se les practicaba a las indias de la tribu Embera Chamí en Colombia. No hay datos concretos sobre la MGF en esta población porque los indios embera no llevan registros de ningún tipo. Según el reportaje de Alba Tobella, publicado el pasado 20 de julio en El País de España, el escándalo sobre la mutilación del clítoris en las indias embera, se dio a conocer en 2007, cuando una niña de la tribu falleció en un hospital, y al ser examinada por los médicos se dieron cuenta de que no tenía clítoris.

Para los embera era normal que entre los 3 y 4 meses de nacida la niña, las parteras le quemaran el clítoris con brasas o se lo cortara con tijeras, hojillas o navajas. Los embera heredaron esta práctica -sin saber que estaban causando dolor a sus mujeres- de los esclavos que provenían de Malí y se instalaron en el Atlántico colombiano. Esta costumbre fue enseñada por los esclavos a los indios embera para que garantizaran la fidelidad de sus mujeres. Cuando los embera se dieron cuenta en 2007 que no era normal cortar el clítoris de sus niñas, comenzaron una campaña para abolirla, formaron una ONG con la asesoría del gobierno colombiano; las indias embera se han comprometido en defender su cuerpo y el de sus hijas. En el transcurso de 8 años se calcula que se ha erradicado la mutilación del clítoris en un 80%.

La mutilación genital femenina en Europa y Estados Unidos
. Debido al crecimiento de la inmigración africana a Europa, el incremento de la mutilación genital femenina ha sido alarmante; solamente en Reino Unido, se calcula que 137 mil mujeres han sido víctimas de algún tipo de MGF para el 2014, según informe de City University. El Primer Ministro, David Cameron, al publicarse esta cifra, anunció el que intensificaría la campaña para erradicar la mutilación genital femenina en Reino Unido.

Waris Dirie Fondation informa en su página web que en Europa el número de mujeres y niñas mutiladas y amenazadas por la MGF en 2015 asciende a 700 mil, de las cuales, 140 mil viven en Reino Unido; 100 mil en Francia; 50 mil en Alemania, Austria y Suiza. Según la Fundación la mutilación genital femenina no se considerada un problema europeo, por tanto, no se ha invertido lo suficiente.

En Estados Unidos la mutilación genital femenina también ha llegado con la inmigración africana. En el año 2000, el Centro de Salud para Mujeres Africanas de Brigham calculaba que 227.887 mujeres y niñas podrían haber sufrido o corrían el riesgo de sufrir algún tipo de mutilación genital femenina. Las estadísticas que existen sobre la MGF en Estados Unidos son especulaciones basadas en las poblaciones de inmigrantes donde se practica la mutilación genital femenina en sus países de origen. El silencio de los inmigrantes africanos hace muy difícil obtener

Lucha mundial contra la MGF. Ilegalizar la mutilación genital femenina no es suficiente, en Kenia es ilegal y penado pero se sigue practicando, por eso el llamado de Barak Obama al cese de esta tortura. La UNICEF tiene una campaña global de educación y prevención de la MGF. Para Waris Dirie esta campaña no ha dado resultados tangibles, por eso ella participa intensamente desde su Fundación con acciones más efectivas para educar y enseñar a las víctimas con el objetivo de que las mismas madres no permitan que sus hijas sufran lo que ellas han padecido. La ONU declaró el 6 de febrero como Día Internacional de Tolerancia Cero Con la Mutilación Genital Femenina y ha destinado fondos para diferentes campañas tras la misma UNICEF pero sus resultados, ya comentamos, han sido muy pobres, el hecho que la cifra de niñas y mujeres mutiladas siga creciendo da prueba de ello.

La Fundación Flor del Desierto
(Waris Dirie Foundation) enseña a las víctimas a realizar una actividad económica para que no dependan de sus maridos o familias. De igual manera, habría que educar a los hombres, pero es una tarea ardua explicarle a un ser humano que se casa con una adolescente, 20 o 40 años menor que él y por la cual paga, que esa persona no es de su propiedad; que ese ser humano quien tiene derecho a no ser mutilada; que sus genitales no son una amenaza para él, ni para su matrimonio y, menos aún, para su religión o sus costumbres. Aplastar el mito de que la mujer es infiel porque obtiene placer de sus genitales es una tarea titánica y un compromiso profundo con las víctimas que debe ser impulsado por los gobierno de los países donde se practica la mutilación genital femenina.

Fuente(s): neorika.com

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