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Ibn Al Haizam. El primer gran científico del Islám
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La historia de la ciencia, aunque aparentemente es acumulativa, está llena de episodios desconocidos, aportaciones anónimas de gran trascendencia, revoluciones e incluso aparente retrocesos.

Civilizaciones muy dispares han aportado sus granos, y a veces granos importantes, al saber occidental. Pero una visión euro céntrica que está empezando a ser combatida por diversos historiadores tiende a olvidar o minusvalorar estos episodios. Una de las civilizaciones que Una de las civilizaciones que más ha aportado a la cultura Europea,más ha aportado a la cultura Europea, y también a la ciencia ha sido el Islam.

El imperio islámico fue la potencia hegemónica en el mediterráneo durante muchos siglos, y después su sucesor, el imperio otomano, trató de igual a igual con las potencias occidentales hasta entrado el siglo XIX. En los momentos de su máximo apogeo logró un gran progreso científico y técnico muy superior al de la Europa medieval.

Gran parte de los progresos del islam se conocieron en Europa gra Ibn Al Haizam hizo notar que tras mirar por un periodo prolongado al sol dolían los ojos; de esta experiencia dedujo que la visión se producía por unos rayos que se introducían en los ojos. Al ver que los colores cambiaban con la intensidad de la luz infirió que la luz era independiente del objeto visto, y procedía de focos luminosos tales como el sol. Diferenció entre estos objetos y aquellos que no emitían luz sino que la recibían de algún otro objeto y la reflejaban como es el caso de la luna, una mesa o un lápiz.

Estos objetos no generan luz, pero los vemos por qué son fuentes secundarias de la luz del cual rebotan y llega hasta nuestros ojos. Ibn Al Haizam fue el primero en señalar este proceso:  la luz que impactaba en los objetos era reflejada en todas las direcciones, pero solo un rayo penetraba en el ojo originando la visión, dando así una explicación correcta de la visión. Sus investigaciones también le llevaron a concluir que su naturaleza era material: la luz consistía según él en pequeños corpúsculos  siguiendo la línea iniciada por Demócrito. De esta forma tomo el partido correcto en un debate que en nuestra era se prolongaría durante todo el siglo XIX y solo se cerraría con Einstein. Además diseccionó y describió el ojo siendo el primero que identificó sus partes, a saber: la cornea, el cristalino, el humor acuoso…

Pero no se quedó ahí, postular que los rayos van en línea recta le sirvió para estudiar el fenómeno de la reflexión de forma matemática. También estudió el paso de la luz por diversos medios descubriendo las leyes de la refracción. Y descompuso la luz blanca en los colores que la constituyen adelantándose así al mismo Newton.

También fue el primer pensador que en sus estudios de la luz describió la cámara oscura, una cámara donde la luz solo puede pasar por un pequeño orificio y refleja una imagen en la pared interior, señalo así que la imagen de la cámara estaba invertida. También fabricó lentes y objetos parabólicos para estudiar el enfoque que producen. Estos experimentos muestran el carácter práctico de la disciplina que practicaba en contraste con la filosofía de los antiguos griegos. De hecho en sus estudios aplicaba la observación sistemática de los fenómenos físicos e incorporaba los resultados de esta a sus teorías, tal como se hace en la actualidad.

No obstante, a pesar de lo adelantado de sus métodos de investigación y de sus conclusiones, hubo que esperar muchos siglos para que estas fueran poco a poco redescubiertas y se atribuyeran la paternidad científicos europeos. Sin duda sus trabajos ejercieron influencia en la filosofía europea ya que en la edad media circulaban traducciones en latín de varios de ellos, aunque muchos otros se han perdido. Pero quizás la invención de la imprenta en Europa, importantísima en la difusión del conocimiento, y también la labor de historiadores europeos, hizo que los logros de la ciencia islámica y su influencia, como los de otras culturas no occidentales, fueran relegados a un segundo plano durante mucho tiempo por desconocidas.

Acaso también, y esto ya es una teoría personal, influyera las peculiaridades organizativas de la  ciencias islámica y europea. Mientras que los primeros, como también lo hicieron los filósofos griegos, se organizaban en diferentes escuelas que competían entre sí por difundir sus teorías, en Europa del siglo XVIII crearon sociedades que aglutinaba a los científicos para difundir la ciencia y que estos colaborasen entre sí. Así se logró que los investigadores compartiesen sus ideas y dirimieran sus diferencias llegando a un acuerdo. Se logra de esta forma una difusión de la ciencia nunca vista antes. Y se explica también que en la actualidad haya una sola ciencia frente a las innumerables filosofías de la antigüedad.


No obstante lo dicho, si queremos conocer la historia real de la ciencia y de la cultura no debemos olvidar la influencia que han ejercido las culturas no occidentales. También habría que olvidar el concepto de ciencia lineal y acumulativa, ya que la historia también presenta retrocesos y discontinuidades. Es importante conocer aportaciones tan importantes como las realizadas por Ibn Al Haizam y otros sabios. Logros trascendentales para la humanidad realizados incluso por investigadores anónimos.cias a la comunicación que había en tierras fronterizas como Al-Ándalus o Sicilia.

Este es el caso de las aportaciones islámicas en química, astronomía y matemáticas. No en vano alguno de las herramientas de uso común en un laboratorio químico, como el alambique, tienen nombre y origen árabe. Y tampoco es casualidad que los números con los que operamos en matemáticas no son los romanos, que sobreviven como una reliquia, sino los llamados números arábigos, que tienen su origen en la india, pero que nos transmitieron los árabes.

Otro ejemplo muy ilustrativo es la creación de la óptica como nueva rama del saber. Aunque ya los griegos especularon sobre cómo era posible la visión, se dedicaron a teorizar sin acudir ni a la experiencia ni a la experimentación; algo propio de la filosofía griega, cuyo principal método era la contemplación. Así propusieron que la visión se daba gracias a unos rayos que se producían en el ojo (Pitágoras y Platón), bien por unos átomos que legaban del objeto visto al ojo (Demócrito).

Explicaciones que sin embargo tenían la virtud de llamar la atención sobre un problema no resuelto. Siglos después un grupo de filósofos árabes acudieron a la experimentación para la investigación científica, mientras que muchos otros seguían dándose la especulación como principal método. Entre el primer grupo se encontraba Ibn Al Haizam, un filósofo del siglo X, que es considerado el padre de la óptica y que se adelanto más de setecientos años a los científicos europeos del siglo XVII.

Ibn Al Haizam hizo notar que tras mirar por un periodo prolongado al sol dolían los ojos; de esta experiencia dedujo que la visión se producía por unos rayos que se introducían en los ojos. Al ver que los colores cambiaban con la intensidad de la luz infirió que la luz era independiente del objeto visto, y procedía de focos luminosos tales como el sol. Diferenció entre estos objetos y aquellos que no emitían luz sino que la recibían de algún otro objeto y la reflejaban como es el caso de la luna, una mesa o un lápiz.

Estos objetos no generan luz, pero los vemos por qué son fuentes secundarias de la luz del cual rebotan y llega hasta nuestros ojos. Ibn Al Haizam fue el primero en señalar este proceso: la luz que impactaba en los objetos era reflejada en todas las direcciones, pero solo un rayo penetraba en el ojo originando la visión, dando así una explicación correcta de la visión. Sus investigaciones también le llevaron a concluir que su naturaleza era material: la luz consistía según él en pequeños corpúsculos siguiendo la línea iniciada por Demócrito. De esta forma tomo el partido correcto en un debate que en nuestra era se prolongaría durante todo el siglo XIX y solo se cerraría con Einstein. Además diseccionó y describió el ojo siendo el primero que identificó sus partes, a saber: la cornea, el cristalino, el humor acuoso…

Pero no se quedó ahí, postular que los rayos van en línea recta le sirvió para estudiar el fenómeno de la reflexión de forma matemática. También estudió el paso de la luz por diversos medios descubriendo las leyes de la refracción. Y descompuso la luz blanca en los colores que la constituyen adelantándose así al mismo Newton.

También fue el primer pensador que en sus estudios de la luz describió la cámara oscura, una cámara donde la luz solo puede pasar por un pequeño orificio y refleja una imagen en la pared interior, señalo así que la imagen de la cámara estaba invertida. También fabricó lentes y objetos parabólicos para estudiar el enfoque que producen. Estos experimentos muestran el carácter práctico de la disciplina que practicaba en contraste con la filosofía de los antiguos griegos. De hecho en sus estudios aplicaba la observación sistemática de los fenómenos físicos e incorporaba los resultados de esta a sus teorías, tal como se hace en la actualidad.

No obstante, a pesar de lo adelantado de sus métodos de investigación y de sus conclusiones, hubo que esperar muchos siglos para que estas fueran poco a poco redescubiertas y se atribuyeran la paternidad científicos europeos. Sin duda sus trabajos ejercieron influencia en la filosofía europea ya que en la edad media circulaban traducciones en latín de varios de ellos, aunque muchos otros se han perdido. Pero quizás la invención de la imprenta en Europa, importantísima en la difusión del conocimiento, y también la labor de historiadores europeos, hizo que los logros de la ciencia islámica y su influencia, como los de otras culturas no occidentales, fueran relegados a un segundo plano durante mucho tiempo por desconocidas.

Acaso también, y esto ya es una teoría personal, influyera las peculiaridades organizativas de la ciencias islámica y europea. Mientras que los primeros, como también lo hicieron los filósofos griegos, se organizaban en diferentes escuelas que competían entre sí por difundir sus teorías, en Europa del siglo XVIII crearon sociedades que aglutinaba a los científicos para difundir la ciencia y que estos colaborasen entre sí. Así se logró que los investigadores compartiesen sus ideas y dirimieran sus diferencias llegando a un acuerdo. Se logra de esta forma una difusión de la ciencia nunca vista antes. Y se explica también que en la actualidad haya una sola ciencia frente a las innumerables filosofías de la antigüedad.


No obstante lo dicho, si queremos conocer la historia real de la ciencia y de la cultura no debemos olvidar la influencia que han ejercido las culturas no occidentales. También habría que olvidar el concepto de ciencia lineal y acumulativa, ya que la historia también presenta retrocesos y discontinuidades. Es importante conocer aportaciones tan importantes como las realizadas por Ibn Al Haizam y otros sabios. Logros trascendentales para la humanidad realizados incluso por investigadores anónimos.

Fuente(s): historiasilenciada.blogspot.com

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