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La leyenda de Xu Fu en Japón
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La leyenda de Xu Fu en Japón
Para ir al Monte Penglai deberíamos navegar por la costa nororiental de China y atravesar el mar de Bohai; al llegar a su zona más meridional, aparecerá un conjunto de islas entre las que podremos diferenciar la cima de este monte por el reflejo de sus palacios de oro y platino y el de las joyas que crecen de sus árboles, y por su color, porque el Penglai es todo blanco. Allí no existen el dolor y la tristeza, ni la vejez ni la enfermedad…

Ya en la antigüedad, China también hizo intentos por encontrar este lugar, una búsqueda que la llevaría, hacia el 210 a.C, a descubrir Japón. Para la expedición llevó una flota compuesta nada menos que por 60 barcos y una tripulación de 5.000 miembros, entre niños y niñas vírgenes, artesanos y arqueros.+

Según la leyenda, Xu fu hechicero del primer emperador de China Qin Shi Huang, fue enviado en dos ocasiones a los mares del Este con la misión de encontrar el elixir de la vida. Según la mitología china, este brebaje se encontraba en el citado Monte Plengai, donde vivían los ocho inmortales y donde la promesa de la vida eterna era una realidad.

De su primera expedición, Xu Fu volvería contando haber llegado a la legendaria isla, donde un gran monstruo marino le atacó impidiéndole desembarcar. No es difícil imaginar las verdaderas intenciones de Xu Fu, quien para su segundo viaje se aseguró de llevar cientos de arqueros, miles de niños y niñas y grandes riquezas para derrotar al monstruo y sobornar a los dioses si fuera necesario. De este segundo viaje no regresaría jamás…

La leyenda cuenta que llegó a Japón, siendo muy posible que la ruta tomada partiera de la península de Shandong, al noroeste de China. Desde aquí cruzaría el mar de Bohai para llegar a la isla de Jeju, en Corea del sur, para continuar navegando hasta encontrarse con nuevas tierras, por entonces desconocidas. Parece ser que el lugar donde desembarcó en el archipiélago japonés fue Kyushu, la tercera isla más grande de Japón situada al sur; concretamente en Fukuoka, de donde se dice provendría el nombre por el que se le conoce en Japón: Jofuku.

Historia o leyenda, el viaje de Xu Fu no sería ninguna idea descabellada ni en la China de entonces ni en el pensamiento megalomaniaco de su promotor.

Qin Shi Huang vivió realmente obsesionado con la muerte. Se creía constantemente en peligro. No sin razón fue el precursor de la Gran Muralla China, y el creador de los Guerreros de terracota, el espectacular ejército que le acompañaría en la otra vida si fracasaba, como sucedió, en su empeño de encontrar el secreto de la vida eterna…

Fuente(s): inshala.es

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