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El Horror de Waco. El linchamiento de Jesse Washington
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 El Horror de Waco. El linchamiento de Jesse Washington
Jesse Washington fue un joven peón agrícola estadounidense de raza negra, analfabeto y posiblemente con discapacidad intelectual, que fue linchado en la localidad estadounidense de Waco, en la zona central de Texas, el 15 de mayo de 1916, en lo que se convirtió en uno de los ejemplos más conocidos de este tipo de agresiones en Estados Unidos.

Washington había sido acusado de violar y asesinar a la esposa de su patrón blanco en un área rural de Robinson, en las afueras de Waco. No hubo testigos de los delitos, pero al parecer se vio a Washington hacia la hora del asesinato en las inmediaciones del lugar del crimen. Arrestado e interrogado de inmediato por el sheriff del condado de McLennan, finalmente confesó el asesinato.

Acusado de asesinato, Washington fue sometido a juicio en Waco en un tribunal atestado de furiosos lugareños. Durante el juicio, Washington se declaró culpable y fue rápidamente condenado a muerte. Después de ser sentenciado, la multitud le arrastró fuera del tribunal y Washington fue linchado frente al ayuntamiento.  

Más de 10 000 espectadores, incluyendo funcionarios municipales y policías, se reunieron para observar la agresión. Había un ambiente festivo durante los hechos y muchos niños los presenciaron, al ser su hora del almuerzo. Miembros de la turba castraron a Washington, le cortaron los dedos y lo colgaron aun vivo sobre una hoguera. Durante unas dos horas, su cuerpo fue subido y bajado varias veces sobre el fuego. Luego de haberse extinguido el fuego, su torso calcinado fue arrastrado por toda la ciudad y algunas partes de su cuerpo se vendieron como souvenirs.  

 El linchamiento de Jesse Washington
Un fotógrafo profesional tomó fotos mientras se desarrollaba el suceso, lo cual proporcionó imágenes inusuales de un linchamiento en curso. Las imágenes se imprimieron y vendieron como postales en Waco.

El juicio tuvo lugar la mañana del 15 de mayo. Aunque las señales de que podía producirse un linchamiento habían sido evidentes desde que se publicó la confesión de Washington, el departamento de policía de Waco no hizo ningún preparativo para impedirlo. El 15 de mayo por la mañana, el juzgado de Waco se llenó completamente, en espera de la celebración del juicio. La multitud presente era de tal magnitud que algunos miembros del jurado tuvieron lugar para acceder a la sala donde se iba a celebrar el juicio. Los curiosos también atestaron las aceras adyacentes al juzgado.

Los asistentes eran en su inmensa mayoría blancos, aunque algunos miembros de la comunidad afroamericana de Waco se encontraban también presentes. Cuando Washington era conducido a la sala del tribunal, un miembro del público le apuntó con una pistola, pero fue rápidamente dominado. A medida que el juicio se desarrollaba, el juez intentó mantener el orden, pidiendo reiteradamente al público de la sala que permaneciera en silencio. L

a selección del jurado se hizo con rapidez: los defensores de Washington no plantearon objeciones a ninguno de los candidatos de la acusación. Bernstein consigna que el juicio tuvo la atmósfera de una farsa.

El juez le preguntó a Washington cómo se declaraba, explicándole las posibles sentencias. Washington musitó una respuesta, posiblemente "Sí", que fue interpretada por el tribunal como una declaración de culpabilidad. La acusación describió los cargos, y el tribunal procedió a escuchar los testimonios de los agentes de la ley, así como los del médico que había examinado el cuerpo de Lucy Fryer, que habló del modo en el que aquella murió, sin mencionar la posible violación. La acusación descansó y el abogado de Washington le preguntó si había cometido el crimen.

Este respondió diciendo "Esto es lo que hecho [sic]" pidiendo perdón en voz baja. El acusador principal se dirigió a la sala y declaró que el juicio se había celebrado de forma justa, ante lo cual la multitud respondió con una ovación. El jurado se retiró a deliberar.

Tras cuatro minutos de deliberación, el portavoz del jurado dio un veredicto de culpabilidad, sentenciando a muerte a Washington. El juicio había durado apenas una hora.27 Funcionarios del tribunal se aproximaron a Washington para sacarle escoltado del tribunal, pero una oleada de gente los apartó, se hizo con Washington y lo sacó a rastras del edificio.

Aunque Washington trató de resistirse, mordiendo a uno de sus captores, fue reducido inmediatamente a golpes. Una muchedumbre cada vez mayor le amarró una cadena al cuello y lo arrastró hacia la plaza del ayuntamiento. En su camino hacia el centro de Waco, Washington fue desnudado, acuchillado y golpeado repetidamente con objetos contundentes. Cuando la turba llegó ante el ayuntamiento, un grupo había juntado madera para hacer una hoguera junto a un árbol enfrente del edificio.26 Washington, semiinconsciente y cubierto de sangre, fue rociado con aceite bituminoso y colgado del árbol con la cadena. A continuación, se le bajó al suelo.26 29 Integrantes de la multitud le cortaron dedos de manos y pies y le castraron.

A continuación, se encendió la hoguera y Washington fue subido y bajado varias veces sobre las llamas, siendo quemado vivo. El estudioso alemán Manfred Berg sostiene que los verdugos no quisieron matarle rápidamente para incrementar su sufrimiento. Washington intentó zafarse subiendo por la cadena, pero no fue capaz de hacerlo, al haberle cortado los dedos.

El fuego ardió durante dos horas, permitiendo a los mirones recolectar souvenirs en el lugar del linchamiento (como huesos de Washington o eslabones de la cadena).26 Uno de los participantes se quedó con parte de los genitales de Washington, en tanto que un grupo de chicos arrancó los dientes de la cabeza de Washington para venderlos como recuerdo.

Cuando el fuego se apagó, partes de los brazos y piernas de Washington se habían desprendido a causa del fuego y su cabeza y torso estaban totalmente carbonizadas. A continuación, se bajó el cuerpo del árbol y un jinete lo arrastró por toda la ciudad (fue entonces cuando se desprendió el cráneo y le pudieron quitar los dientes). Finalmente, los restos se metieron en un saco, que un coche arrastró hasta a Robinson. Allí, el saco fue colgado en un poste enfrente de la herrería, para que todo el mundo lo viera. Finalmente, esa noche un funcionario de policía descolgó los restos de Washington y se encargó de que fuesen enterrados.

El linchamiento atrajo a una enorme multitud. También lo presenciaron el alcalde y el jefe de policía, a pesar de que los linchamientos eran ilegales en Texas. El sheriff Fleming instruyó a sus ayudantes para que no impidieran el linchamiento. Nadie fue arrestado por los hechos

Fuente(s): ws.org

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