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Los tribunales internacionales y la justicia internacional
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justicia internacional
Los tribunales de Núremberg y de Tokio, establecidos al término de la segunda guerra mundial fueron el primer ejemplo de tribunales internacionales para enjuiciar crímenes contra la humanidad y genocidio.

Los más recientes tribunales ad-hoc para la antigua Yugoslavia (ICTY) y para Ruanda (ICTR), fueron creados en 1991 y 1994 por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tras las cruentas guerras civiles llevadas a cabo estos países.

Siguiendo esta línea, se crea a través del Estatuto de Roma en 2002, La Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, que cuenta con 122 estados miembros, y que solo puede juzgar delitos contra la humanidad, crímenes de guerra, genocidio y agresión que hayan sido cometidos a partir de esta fecha por ciudadanos de los estados firmantes cuando no puedan ser juzgados en los sus países.

Este organismo es una gran herramienta de cooperación internacional en la búsqueda y puesta a disposición judicial de personas que han cometido graves delitos contra la humanidad, aunque está seriamente debilitado por el hecho de que no es competente para crímenes cometidos antes de 2002, y que existe un gran número de países que no han firmado y/o ratificado el acuerdo como: Estados Unidos, China, Iraq, Israel, Rusia, Libia, Qatar, Yemen, India, Iran, Japan, Corea del Norte, Pakistán, Saudi Arabia, Sudan y Turquía.

Lo que deja a casi a la mitad de la población mundial fuera del soporte de la Corte Penal Internacional.

Es llamativo el hecho de que mientras casi todos los países europeos y suramericanos son signatarios, apenas hay 8 naciones asiáticas y 2 naciones árabes miembros: Jordania y Túnez.

La sentencia de 11 de julio de 1996 del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya (caso Bosnia vs. República Federal de Yugoslavia) reconoció expresamente el derecho de los Estados a ejercer la jurisdicción universal en materia de genocidio.

Fuente(s): politicainternacional.es

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