"Una vez conocí a dos hombres que estaban tan completamente de acuerdo que, lógicamente, uno mató al otro"

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Si el Marqués de Sade hablara sobre las religiones
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Si el Marqués de Sade hablara sobre las religiones
En sus obras son característicos los antihéroes, protagonistas de violaciones y de disertaciones en las que, mediante sofismas, justifican sus actos. La expresión de un ateísmo radical, además de la descripción de parafilias y actos de violencia, son los temas más recurrentes de sus escritos, en los que prima la idea del triunfo del vicio sobre la virtud.

Si el Marqués de Sade hablara sobre las religiones diría algo así como:
Todas las religiones parten de un principio falso, Thérèse –me decía–. Todas suponen como necesario el culto de un Ser creador, pero este creador no existió jamás. [...] Si todo lo que produce la naturaleza es el resultado de las leyes que la dominan; si su acción y su reacción perpetuas suponen el movimiento necesario para su existencia, ¿en qué queda el soberano dueño que le atribuyen gratuitamente los necios? Eso es lo que te decía tu sabio maestro, querida muchacha. Así pues, ¿qué son las religiones, a partir de ahí, sino el freno con que la tiranía del más fuerte quiso someter al más débil? Imbuido de este designio, se atrevió a decir al que pretendía dominar que un Dios forjaba los grilletes con que la crueldad lo rodeaba; y éste, embrutecido por su miseria, creyó indistintamente todo lo que el otro quiso. ¿Pueden las religiones, nacidas de estas artimañas, merecer algún respeto? ¿Existe una sola, Thérèse, que no lleve el emblema de la impostura y de la estupidez? ¿Qué veo en todas? Unos misterios que hacen estremecer la razón, unos dogmas que insultan la naturaleza, y unas ceremonias grotescas que sólo inspiran mofa y repugnancia. Pero si, entre todas ellas, hay una que merezca más especialmente nuestro desprecio y nuestro odio, Thérèse, ¿no es esta ley bárbara del cristianismo en la que los dos hemos nacido? ¿Existe otra más odiosa?... ¿Alguna que asquee más el corazón y el entendimiento?
Marqués de Sade, Justina o los infortunios de la virtud.

Es imposible no amar la pluma de ese hombre.
Imperioso, colérico, irascible, extremo en todo, con una imaginación disoluta como nunca se ha visto, ateo al punto del fanatismo, ahí me tenéis en una cáscara de nuez... Mátenme de nuevo o tómenme como soy, porque no cambiaré
Marqués de Sade, Última Voluntad y Testamento

Fuente(s): losmonostambiencuran.blogspot.com

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