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El diseñador de cohetes más importante del siglo XX
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El diseñador de cohetes más importante del siglo XX
Tal día como hoy en 1959, el presidente Dwight D. Eisenhower firmó una orden ejecutiva trasladando al brillante diseñador de cohetes Wernher von Braun y su equipo del Ejército de los Estados Unidos a la recién creada Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, conocida como NASA.

Aprovechando este día, hemos querido desde Fieras de la Ingeniería dedicar un artículo especial a este brillante ingeniero, considerado como uno de los más importantes diseñadores de cohetes del siglo XX y uno de los autores intelectuales del programa espacial de los Estados Unidos.

Wernher von Braun nació en una familia aristocrática alemana en Wirsitz en 1912. Durante su etapa adolescente, fue matriculado en un internado en Ettersburg Castle cerca de Weimar, donde no le fue bien precisamente en asignaturas como física y matemáticas. Por tal circunstancia, en 1928 sus padres decidieron trasladarlo a la Hermann-Lietz-Internat (también una escuela residencial) en la isla de Spiekeroog. Allí llegó a sus manos una copia de “Die Rakete zu den Planetenräumen” (Los Cohetes hacia el Espacio Interplanetario) escrito por el gran Hermann Julius Oberth en 1929. Esto hizo que quedara fascinado por lo viajes espaciales, despertando en él un gran interés por la física y las matemáticas para dedicarse a la ingeniería de cohetes. Había descubierto su verdadera pasión.

En 1930 asistió al Instituto de Tecnología de Berlín, donde se unió a la Verein für Raumschiffahrt (VfR, la “Sociedad de Vuelo Espacial”) en la que pudo experimentar y estudiar más detalladamente los cohetes de combustible líquido. En la primavera de 1932, obtuvo la Licenciatura de Ingeniería Aeronáutica.

En ese mismo año, el trabajo que vino realizando Von Braun atrajo la atención del ejército alemán, y le dieron una beca para continuar su especialización.Los conocimientos que fue alcanzando le convencían de que la exploración espacial requería de un estudio más profundo, ya que las tecnologías existentes no eran suficiente para lograr este gran reto. Gracias a la beca, pudo acceder a la Universidad de Berlín para cursar sus estudios de postgrado, graduándose con un Doctorado en Física en 1934.

Aunque trabajó principalmente en cohetes militares en sus últimos años allí, los viajes espaciales seguía siendo su principal interés. Sin embargo, por las circunstancias actuales políticas fue contratado para dirigir a la unidad del ejército para artillería de cohetes, y en 1937 llegó a ser el Director Técnico del Centro de Desarrollo ubicado en Peenemünde, en el Mar Báltico.

Las pruebas de cohetes dirigidas por Von Braun impresionó al ejército nazi, que proporcionó una generosa financiación para su programa armamentístico. Los cohetes más sofisticados producidos en Peenemünde fueron el misil balístico de largo alcance A-4 y el misil antiaéreo Wasserfall. Cabe destacar que el A-4 fue el primero en su clase antes de que otras naciones pudiesen igualarlo, capaz de viajar a 5.760 Km/h transportando cargas explosivas a una distancia de más de 320 kilómetros, y fue el primer cohete en entrar en los límites del espacio.

En 1944, los nazis cambiaron el nombre de A-4 a V-2 y comenzó a lanzar los cohetes contra Londres y Amberes. El V-Vergeltung representaba la palabra alemana de “venganza”, y fue una expresión utilizada por los nazis durante el bombardeo aliado de Alemania. Los V-2 terminaron con muchas vidas, pero llegó demasiado tarde afortunadamente para influir en el resultado de la guerra.

Von Braun y 400 miembros de su equipo huyeron ante el avance de los rusos en 1945 y se rindieron a los americanos. Las tropas estadounidenses rápidamente incautaron más de 300 vagones de tren cargados con repuestos para el V-2, y los científicos alemanes fueron llevados a los Estados Unidos destinándolos a Fort Bliss (Texas), donde reanudó Von Braun su trabajo en cohetes más avanzados.

En un primer momento, fueron supervisados de cerca para conocer si seguía existiendo lealtad hacía la ex-Alemania nazi, pero pronto se hizo evidente que habían cambiado completamente su lealtad hacia los Estados Unidos y las grandes oportunidades científicas que le proporcionó el país que les había acogido.

En 1950, von Braun y su equipo, que estaba integrado ahora también por estadounidenses, fueron trasladados a Huntsville, en Alabama, a la primera línea de investigación del programa de armas balístico del Ejército de los Estados Unidos. Durante la década de 1950, von Braun promovió con entusiasmo las posibilidades de los vuelos espaciales en libros y revistas en los que participó.

La URSS lanzó con éxito la Sputnik, el primer satélite artificial del mundo en octubre de 1957. Pero el equipo de von Braun no se quedó atrás con el lanzamiento del primer satélite estadounidense, el Explorer 1 en Enero de 1958. En julio de ese año, el presidente Eisenhower firmó una ley estableciendo la NASA, y el 21 de octubre von Braun fue transferido formalmente a la nueva agencia.

En Huntsville, von Braun supervisó la construcción de los vehículos de lanzamiento Saturno que mantenían en la lucha a los Estados Unidos sobre los logros espaciales soviéticos a principios y mediados del decenio de 1960.

A finales de 1960, el genio de von Braun pasó al primer plano en la carrera espacial. Los soviéticos fracasaron en sus esfuerzos por construir cohetes del tipo que puso a los primeros astronautas estadounidenses en una órbita lunar en 1968. La dirección de Von Braun en el desarrollo de los cohetes Saturno, finalmente hizo posible que 27 estadounidense viajaran hacia la luna, 12 de los cuales caminaron sobre la superficie lunar.

Von Braun se retiró de la NASA en 1972 y murió cinco años más tarde a causa de un cáncer de páncreas. Antes de morir pudo cumplir su único sueño, hacer que la exploración espacial dejará de ser ciencia ficción para convertirse en una realidad.

Fuente(s): ierasdelaingenieria.com

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