"Una vez conocí a dos hombres que estaban tan completamente de acuerdo que, lógicamente, uno mató al otro"

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Matrimonio y posición de la mujer en la sociedades nómadas saharauis
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La mujer ocupa un lugar importante en la sociedad Saharaui del sur de Marruecos (Rio de oro y Saguiet el Hamra). Esta posición tiene su origen histórico en la confederación beréber de Sanhaja de filiación matriarcal antes de la penetración del Islam en El Magreb.

Después del siglo XIV, el Sáhara atlántico conoció la conquista de la tribu Maqil Beni Hassan, fundadora del orden social que prevalece en esta región hasta hoy. Es decir la sociedad "Beïdani" (que compone Mauritania – al sur de Marruecos – al sur oeste de Argelia y al noroeste de Mali). En esta sociedad particular, la mujer tiene una posición que merece ser estudiada.

La mujer en el Sáhara es un miembro de "el Ial", es el corazón de la jaïma. Sin la mujer la familia y la tribu no tienen existencia, porque sin ella no hay reproducción biológica ni social. Entonces la familia (la jaïma o el Ial) es el producto del matrimonio, y de aquí podemos decir sin temor de caer en exageración, que en la vida del nómada, el matrimonio tiene más importancia que cualquier otro acto, adquiriendo una cantidad de modalidades y variedades que contrastan con la pobreza de notas con que se caracterizan otros hechos importantes de su vida misma.

En evidente que hay que hacer una primera distinción, desde el punto de vista legal, entre la "boda pública" y la "boda privada". La primera es la propia del hombre joven con la doncella; la segunda, la del hombre ya casado varias veces con la mujer que tiene experiencia parecida. Es decir, la boda entre divorciados, viudos, etc.

Hablemos primero de la posición de la mujer en las bodas y esponsales de la primera categoría. Por los datos que hemos podido reunir, parece que se establecen varios tipos de matrimonios:
  1. Matrimonios preparados conjuntamente por la familia del muchacho y de la muchacha, que se dan sobre todo entre las gentes de cierto prestigio, autoridad y holgura.
  2. Matrimonios en que el hombre joven inicia las gestiones por su propia cuenta, pero a través siempre de intermediarios.
  3. Matrimonios en que el padre de la novia escoge marido para ésta entre gentes de su parentela, sobre las que tiene cierta autoridad o influencia.
La petición de mano (jotba) tiene lugar después de la entrevista preliminar y de alguna otra en que ya los familiares del pretendiente llevan presentes que manifiestan su interés y esplendidez. Suele celebrarse durante las noches de los lunes y de los jueves, y se festeja con una gran comida que corre a cargo del hombre o su familia, mientras que la de la mujer prepara por su parte una tienda adornada del modo más rico posible. No falta durante ella algo de discusión. Pero una vez cerrado el trato, el novio debe dar la mitad del acidaque, dejando la otra mitad para entregar en un plazo establecido, aunque generalmente no se efectúa su entrega.

Cuando la petición acaece en el campamento donde vive el cheij de una cabila o fracción, el padre de la muchacha suele decir que aquélla es hija del cheij y a él confia todas las negociaciones.

El contrato matrimonial puede ser oral o escrito. Las familias pudientes procuran que a la petición asista un Alfaqui respetado y que las cláusulas y cuantía del acidaque queden estipuladas ante él, tras lo cual recita los versiculos del Corán que son de precepto.

Una vez hecho esto, todas las mujeres, estacionadas a la puerta de la Jaima, dan unos gritos penetrantes de carácter peculiar. Los hombres hacen salvas con pólvora y tocan el tambor.

Después viene ya la boda propiamente dicha. Por la común suele tener lugar un mes o un par de meses después del establecimiento del contrato y en época de cierta abundancia. Para celebrarla se prepara una jaïma especial (jaïmat Errag – tienda de la fiesta), que se coloca en blanco ante todas las del Frig (campamento de las nomadas).

El novio se sienta en un extremo de la tienda, con una gumia y un manójllo de correas finas aparejadas como espantador, y espera a que los familiares de la novia se presenten con ella (Laarus). Las amigas de ésta hacen como que la esconden, y ella debe fingir que no quiere ir a la tienda matrimonial (jaïmat el gueddam- Tienda del matrimonio).

Después de una busqueda (Et galii) más o menos larga y convención, llega la novia. La novia da grandes gritos y recibe las caricias del novio arañandole y abofeteándole cuanto más magullamientos le ocasione mayor se juzga su honestidad.

Luego intenta huir y él la persigue con sus correillas, dándole algún golpe que otro. Cuando, después de muchas chanzas, se considera llegada la hora de dejarlos solos, los jóvenes les gastan bromas: les arrojan arena, tiran de las alfombras por debajo de la tienda o tiran los palos de ésta. El novio pretende poner orden a golpes.

Cuando la novia entra en la tienda con categoría de virgen y lo es, el novio, a la mañana siguiente, se muestra con las babuchas completamente calzadas por detrás, como si fueran zapatos o alpargatas, es decir, con el pie cubierto por entero y no en chancletas. Si no quiere reconocer la virginidad de la novia, dicen que se pinta un ojo can Kahla (el Kahla) una babucha fuera y luego presenta reclamación. Esta pueda concluir con la devolución de casi todo el acidaque (Esadak) menos una pequeña cantidad.

En esta clase de bodas en que la mujer no ha estado casada antes ni el hombre tampoco, los festejos duran siete dias, y lo mismo sólo uno de ellos se casa por vez primera. Cuando los desposados son viudos o divorciadoscas, la celebración dura sólo tres dias. Estos festejos consisten en bailes, cantos, comida y té abundantes.

La boda privada, o no pública, se celebra del modo siguiente: cuando un hombre quiere a una mujer, suele pedir a la majarrera (Maalam) de su fracción que le sirva de sondeadora primera intermediaria. Las mujeres de la familia de la solicitada discuten entre sí y al fin deciden si el matrimonio es viable o no. Entonces intervienen de modo más oficial los representantes de los contrayentes (el wakil) que puntualizan varios extremos de la futura boda, y una vez puestos de acuerdo se hace el contrato ante unos testigos que representan al hombre y a la mujer (el testigo recibe el nombre de chahed). Si hay un Alfaqui, éste lee la fatiha que la primera azora del Corán, si no, el contrayente o uno de los testigos la leen y aqui terminan las formalidades. La fiesta de la boda dura sólo un dia, y con frecuencia se hace dentro de la mayor intimidad.

Es decir en "jaïma serrya", secreta, cuando un hombre que la visto a una mujer, o bien ha tenido referencias de su belleza, busca el momento propicio para hablarle a solas.

Le expone sus deseos y, si ella acepta, él manda traer a dos testigos y un "taleb" (faquir) que se encarga de hacer el contrato matrimonial.

No es necesario que intervengan los padres de ella, pues esta clase de bodas se hace exclusivamente con mujeres mayores, es decir, que no tienen dependencia directa de sus parientes.

En general, este tipo de matrimonio es de naturaleza exogamica porque parece que el hecho de casarse con una mujer que es pariente próxima hace que el divorciarse de ella resulta difícil, dentro del ámbito social muy reducido en que se desenvuelve la vida del nómada pastor. Los intereses de todo el linaje hacen de estabilizadores en este orden y se reconoce por lo general que los matrimonias con mujeres de una Kabila distinta son más fáciles de deshacer, porque se forman a base del "gusto" únicamente y no de conveniencias colectivas.

Desde otro punto de vista, esta "boda privada" es una estrategia femenina en un medio desierto donde no existe una vida estable sobre todo en las relaciones sociales. En este contexto dice Charco-Villaseñor (1935:112);

Natural es la consecuencia que de todo esto se deduce: El moro del occidente del Sahara es, por regla general, monógamo; que si la miseria de su vida le dificulta el casarse con más de una mujer, la influencia de ésta casi imposibilita la pluralidad de compañeras en el mismo hogar.

La mujer que se ha casado muchas veces tiene una posición social privilegiada en la sociedad saharaui y en la asamblea (Jmaa) de los hombres, y no es considerada como "mutallaka" o "Hajjal". Sobre esta posición dice Tony Hodges (1982:360):
A mulher da sociedade Saharaui tinha uma posição mais poderosa e respeitada na sociedade tradicional do que as mulheres nas sociedades árabes sedentárias. Seu importante estatuto doméstico derivava, em boa medida, à ausência prolongada dos homens, responsáveis pelos rebanhos e pela criação de cavalos puro sangue (el Ghazi). As mulheres Sahawi nunca usaram véus, cobrindo o rosto, como os homens, apenas para se defender das intempéries. Além disso, as moças tinham o direito de recusar um pretendente, e a poligamia era extremamente rara.
Ya se ha visto lo frecuentes, que son (Caro Baroja, 1955), al menos en una Kabila, los casos de matrimonios monógamos y lo raros que resultan los de hombres que tengan simultáneamente dos o más mujeres. Pero entre la monogamia absoluta y la poligamia sincrónica existe una fórmula de compromiso o intermedia muy común también, que es la poligamia diacrónica, tanto para hombres como para mujeres.

Adémas, en el Sáhara hay una división del trabajo entre los miembros de la familia, los niños se ocupan del rebaño formado sobre todo de cabras y ovejas; la mujer del trabajo doméstico, y el hombre de camellos y transacciones entre campos (Frig), y hace viajes por mercados de uad Nun o Mauritania. Es decir la económia domestica según los antropólogos. La familia saharaui vive en la tienda (jaïma). Robert Montague (1947:48) indica este gran hogar es adecuado para vivir en este medio. De manera que medio y tipo de economía inciden en las formas familiares.

En fin, la mujer tiene una posición importante dentro de la familia y en el seno de la tribu y el campamento porque es quien organiza los matrimonios y alianzas entre el grupo de parentesco y linajes, además de su capacidad de hacer comercio y de repudiar al marido si ella quiere.

Porque hay un desarrollo socio-económico en el Sáhara, y una gran sedentarización de los nómadas en la región después de los años sesenta del siglo pasado (Dahmane, 2006), el tema del género en la sociedad nómada, necesita más estudios e investigaciones científicas.

Foto: cristianblanxer
Fuente(s): scielo.br

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