"Una vez conocí a dos hombres que estaban tan completamente de acuerdo que, lógicamente, uno mató al otro"

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Las cuatro nobles verdades del budismo
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La base doctrinal está constituida por lo que buda denominó Las Cuatro Nobles Verdades”, en uno de sus primeros discursos, luego de conseguir la iluminación: el Dhamma – Cakkappavattana – Sutta (puesta en marcha de la rueda de la ley) y que consisten en lo siguiente

Primera Noble Verdad: La vida consta fundamentalmente de sufrimiento: “Dukkha”. El concepto de la impermanencia se refiere a que todo en el mundo es un compuesto insustancial (existencia sin sustancia), de manera que no hay nada que permanezca. La generación y producción actúan constantemente en la realidad creando un flujo perpetuo donde todo está condicionado y condiciona a la vez, en eterno devenir. El contacto entre nosotros y el mundo se ejerce a través del placer que proveen los sentidos, esto nos crea estados de apego con un mundo que, en tanto insustancial, no hace más que generarnos "sufrimiento", encerrado en el concepto sánscrito de “Dukkha”.

Segunda Noble Verdad: El sufrimiento tiene causas: Las apetencias. Podríamos, por tradición occidental, pensar en una prima causa del sufrimiento del hombre; mas esto no es así en el budismo. No puede haber una causa primera, pues implicaría que ésta fuera permanente dentro del flujo eternamente condicionado del devenir constante. Sin embargo, para Buda, dentro del régimen de causas sucesivas, existe en el hombre una causa más inmediata del sufrimiento, la “Sed” o avidez existencial. Esta sed que apega a la codicia pasional tiene tres formas:
  • Sed de los placeres de los sentidos;
  • Sed de existencia y de devenir,
  • Sed de no existencia o auto-aniquilación.
La sed que causa el sufrimiento tiene su centro en la falsa idea del ‘yo’ (ego) que proviene de la ignorancia. El budismo no cree en el alma ni en el atman hindú. El ego es una ilusión, producto o efecto del contacto con las sensaciones y percepciones, siendo incluso la mente la más importante y resaltante de los sentidos que las captan. Sin un ego no hay verdaderamente algo que quiera, se apropie de algo o que se apegue. Si todo es devenir, esa idea producto de la ignorancia existencial que denominamos “yo”, está igualmente dentro del ámbito del ser sin sustancia.

Tercera Noble Verdad: Es posible extinguir las causas del sufrimiento. Dentro de las actividades de los sentidos y percepciones, en la mente resalta la actividad de la volición. La más fuerte es la voluntad de existir o permanecer, aún en contra de la condición natural de la impermanencia.

Esta volición mental de continuar la existencia, es lo que se denomina Karma, que en pali significa “acción” (acción-reacción, causa-efecto). Se puede cesar la rueda de la existencia, liberándonos de la continuidad existencial y de la sed o avidez, del apego de los sentidos. A eso se refiere la experiencia última del “Nirvana”. El Nirvana implica la conciencia pura de la verdad universal: que el yo es una formación mental constituida por la acumulación constante de sensaciones y percepciones.

El Nirvana es traducido por “realización” de la existencia, “desapego”, “extinción” y “cesación” del yo o ego. Buda se refiere a este estado como calmar todas las cosas condicionadas, el apartamiento de las corrupciones, la extinción de la Sed. Como bien aclara el profesor Asma, existe dos tipos de Nirvana: uno con sustrato, que implica llegar a la conciencia en vida y seguir extiendo sin apego, esperando y asumiendo la naturalidad de la muerte; y el parinirvana, o nirvana sin sustrato, que se refiere a la desaparición total, la verdadera extinción en la muerte que, al vivirla en conciencia, rompe la rueda del samsara y de los renacimientos. En este caso, simplemente se deja de existir.

Cuarta Noble Verdad: Existe un camino para extinguir el sufrimiento. Buda habló de dos caminos de vida que no son correctos: uno, el del apego de los sentidos, la sed y la avidez; y el otro, que se refiere a un renunciamiento del mundo sin consciencia de sí y de la verdad, el camino de la mayoría de ascetas religiosos (sobre todo de la religiosidad brahmánica, propia de la cultura de Siddharta). Por esto propone una senda media entre estas dos vías “vanas”. Se trata de la senda hacia la extinción del sufrimiento, que es conocido como el “Noble Óctuple Sendero”: Entender bien, pensar bien, hablar bien, obrar bien, vivir debidamente, esforzarse adecuadamente, prestar la debida atención y –la más importante, pues de ella salen todos los frutos anteriores- concentrarse suficientemente bien (seguir el camino de la meditación).

El Noble Óctuple Sendero, como propuesta ética del budismo, se distancia de lo que podríamos denominar en la tradición semítica mandamiento. Son más bien de una serie de recomendaciones en torno a una buena vida en la que el ser humano siga todos aquellos principios de la existencia y convivencia que respeten el sentido común y el camino del medio; pero asumiendo que todo lo que existe es insustancial y, en tanto esto, todo está condicionado y condiciona a la vez. Así, todo lo que existe, todo lo que está en el orden del Ser, está interconectado en la realidad, de manera que toda acción que se ejecute tendrá inevitablemente efectos duraderos y consecuentes en esa realidad (siguiendo el Karma).

He aquí la necesidad de tener una verdadera observancia de la existencia, de los comportamientos humanos, acciones y pensamientos. La buena acción (buen karma o “Kusala”) crea buenos efectos, las malas acciones (“Akusala”), malos efectos, efectos dañinos y más “Dukkha”. Por eso, la conciencia de la “Verdad”, del Dharma, consiste en una conciencia de los actos, fundamentalmente concentrados en su forma de ser en el aquí y el ahora, el presente eterno. A esto, se le puede denominar tomar y asumir conciencia creciente de la vida propia; ser-así, o ser tal y como se es, en la talidad y originalidad existencial, sin angustiarse por ser cualquier otra cosa impuesta desde el exterior de la persona. En último término sería como estar en el mundo desde una forma auténtica y sabia, una condición de entrenamiento y control de la mente y los pensamientos, a la cual se puede acceder a través de la meditación (Samadhi) constante.

Fuentes(s): ciscuve.org

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