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Viena, uno de los grandes centros culturales de toda Europa
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Situada a la orilla del Danubio y a los pies de los Alpes, se encuentra esta encantadora ciudad, llamada Wien, en alemán. Viena es la capital de la República de Austria, y la mayor ciudad de ésta.

Considerada uno de los grandes centros culturales de Europa y zona turística por excelencia Viena es, a la vez, clásica y contemporánea. Es la ciudad de Sisí, de Mozart y Strauss y del arte de Hundertwasser.

Calles amplias, edificios imponentes, ambiente elegante. Pasear por sus avenidas y parques es una verdadera delicia: tiendas, cafés, música y muchos vendedores ofreciéndote entradas para asistir a las múltiples salas donde se interpreta música de Strauss y Mozart para los turistas.

Conocida mundialmente por su famoso concierto de Año Nuevo, millones de personas en todo el mundo están pendientes cada primero de año de la retransmisión que del mismo ofrecen las televisiones de todo el mundo. Si bien la “Sala Dorada” del Musikverein no luce siempre tan espléndida como ese día, es posible asistir a un concierto en ella en cualquier otro momento del año sin demasiada dificultad. Todo es proponérselo.

Imprescindible visitar el Palacio Imperial, y en el mismo las estancias privadas del emperador Francisco José I de Austria y de la emperatriz Elisabeth, conocida popularmente como Sisí.
También hay que entrar en la Ópera del Estado, y si no podemos deleitarnos con las obras que allí se representan diariamente, podemos quedarnos sentados en el Bar del edificio y seguir la representación en directo a través de una gran pantalla de televisión saboreando un típico café vienés.

Caminando por las famosas calles peatonales de Graben y Kärntner, podemos entrar y salir de las bonitas tiendas que en ellas se encuentran y llegar a la Catedral de Sant Esteban. Después de visitarla, podemos hacer un pequeño descanso en la cafetería del Hotel Sacher, merendando un pedacito de su famosa tarta de chocolate.

Si nos gusta Mozart no podemos dejar de visitar uno de los museos más visitados, el Mozarthaus Viena, casa en la que vivió el músico un par de años.

Una vez se ha visitado el centro de ciudad es obligatorio coger el metro para ir a conocer los famosos palacios de Schönbrunn, el Versalles de los Habsburgo y residencia de verano de la monarquía austriaca, y Belvedere, que alberga colecciones de pintura de gran relieve.

Si después de visitar lo más característico de Viena nos queda tiempo, podemos ampliar la ruta hacia otras muestras artísticas que son asimismo reflejo de ese clasicismo y vanguardia que conjuga la ciudad. Edificios como la Casa Majolika de Wagner, estructuras como el pabellón de Stadtbahn, la sede de la Secesión de Olbrich o la caja de ahorros de Viena, con Wagner como autor, el Karl-Marx-Hof, de Karl Ehn, uno de los edificios más largos del mundo, ya que abarca más de un kilómetro.

Para los amantes de la naturaleza sin duda alguna los Bosques de Viena son visita obligada y los que buscan diversión tendrán que ir al Prater y subir a su famosa noria gigante.

El punto sobre la “i” lo ponen los vinos, y es que Viena juega un papel fundamental en el tema, 700 hectáreas son las que abarcan las cosechas de vino en la capital. Se puede saborear el “vino verde” acompañado de una cena tradicional en una taberna de Grizzly.

Fuente(s): simplementemundo.blogspot.com

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