"Una vez conocí a dos hombres que estaban tan completamente de acuerdo que, lógicamente, uno mató al otro"

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No todas las infidelidades son sexuales
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en la vida de la pareja no sólo se es infiel acostándose con otro, sino que se puede serlo de muy diferentes maneras, según sean las bases sobre las que se asentó el compromiso entre ambos. "Éramos muy felices“dice Pablo- nos casamos y decidimos de mutuo acuerdo no tener hijos. Pero Julieta quedó embarazada y quiso tener al bebé. Yo tomé esto como una traición" Este es sólo uno de los muchos ejemplos que también pueden ser incluidos en el apartado de "infidelidades".

Pero volviendo al concepto tradicional de infidelidad, la inclusión de un tercero se puede valorar de diferente manera, según sea el modelo sexual vigente. En el modelo más conectado con presupuestos religiosos la infidelidad masculina se vive como algo irremediable, pero se tolera siempre que no ponga en peligro la institución del matrimonio. Como éste se supone indisoluble, el único camino posible para la mujer es sufrir con paciencia las flaquezas de su marido sin que se le ocurra hacer lo mismo, porque en ese caso perdería todos sus derechos y podría ser repudiada. Un modelo un poco más moderno que el anterior, el sexo ya no se vive como una caída por parte del hombre sino como algo que da prestigio.

La postura de la mujer es la de hacerse la tonta, siempre que ni a ella ni a sus hijos les falte nada. La mujer de este modelo suele vivir el sexo como una carga y en el fondo se siente aliviada de poder compartirla, siempre que su status socioeconómico no peligre. image El modelo más actual, que parece ser al mayoritario entre las clases medias cultas, la fidelidad se mantiene por parte de los dos, y se considera mucho más importante el afecto que el sexo.

Cada uno podrá permitirse una "canita al aire" siempre que el amor no se traicione. Este modelo tiene una variante, que es la pareja abierta, aunque también en este caso se sufren las infidelidades, con el agravante de no poder manifestarlo, porque sus presupuestos progresistas no se lo permiten. Los terceros, entonces, pueden ser el detonante de una ruptura, pero también una forma de llamar la atención, de pedir afecto o de pagar con la misma moneda.

Algunas infidelidades, causadas por el sentimiento de soledad o de no ser atractivo para el otro, pueden servir para reconducir el diálogo y volver a replantearse las bases de la relación. El amor que no está hecho de comprensión y cuyos únicos componentes son el honor o el deber, no merece mucho la pena, ya que su objetivo es el sufrimiento, la culpa-castigo, y no la felicidad.

Autor: Black Heart
Foto: adamjonfuller
Fuente(s): es.globedia.com

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