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La ideología ultraliberal y la democracia
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La ideología ultraliberal y la democracia
La ideología ultraliberal. Es la amenaza a la autonomía de la política por diversas presiones, principalmente desde la economía. Para Todorov (pensador francés de origen búlgaro), el caso de las empresas globales es un claro ejemplo. Estas escapan al control del Estado, son capaces de movilizar capitales inmensos y no necesariamente de manera física. Incluso, ahora son los Estados que se ponen al servicio de estas empresas multinacionales con la intención de atraerlas. Asimismo, gracias a los mercados unificados una persona que no se beneficia con determinadas reglas traslada con un solo click sus capitales y es capaz de provocar verdaderas crisis sociales. Se trata de personas con gran poder que no le dan cuenta a nadie de sus actos.

De este modo, para Todorov, el ultraliberalismo promueve la soberanía del poder económico encima de la soberanía política (del pueblo). No se tolera ningún tipo de intervención del Estado.

Hay que anotar que Todorov dejó claro que el capitalismo no es contrario a la democracia y tampoco la globalización es un mal en sí mismo, pues el relacionamiento entre los países no es un desastre, salvo por los desbalances que pueden producir, por ejemplo, quiebres de industrias locales y desempleo.

Otra expresión del ultraliberalismo es el excesivo poder de los medios de comunicación. Todorov aclara que la libertad de prensa es indispensable como contrapoder. Sin embargo, la libertad de expresión, que fundamenta a la libertad de prensa, cuando es ilimitada se llega a convertir también en un poder y todo poder debe, necesariamente, tener un contrapeso.

Para Todorov, es claro que el poder de la prensa no es elegido ni ungido por la ley, sino que es simplemente de quien posee los medios. Entonces ¿cómo limitar ese poder? Por ejemplo, señala, hay que velar para que personalidades políticas no tengan intereses personales en los medios de comunicación (el caso Berlusconi en Italia). Asimismo, se debe alentar la pluralidad en la prensa. Si todos los medios dicen lo mismo y además lo mismo que dice el gobierno de turno entonces es probable que exista un problema.

Vale la pena hacer una reflexión sobre este poder de la prensa al que Todorov se refiere. Si fuera cierto que la prensa tiene un gran poder por qué entonces los crímenes contra los periodistas parecen arreciar. De hecho, según el Informe Anual de Impunidad 2012 - IFEX-ALC, entre enero de 2010 a setiembre de 2012 fueron asesinados 74 periodistas en América Latina y el Caribe; 878 sufrieron agresiones físicas, 431 periodistas fueron amenazados de muerte y cerca de 120 han sido enjuiciados. A nivel mundial, según el IPI, en lo que va del 2012, fueron asesinados 102 periodistas.

Desde mi punto de vista, en la estructura de los medios hay que diferenciar al propio medio como aparato de comunicación, a los propietarios y los periodistas. Estos últimos son sin duda los más desprotegidos. Aún así, también es cierto que los casos de cierre de medios de comunicación y acoso a sus propietarios, como ocurre por ejemplo en Venezuela y Ecuador, también existen, y por supuesto también afectan a los periodistas. Todo esto sucede en un contexto donde la relación entre los gobiernos y la prensa se encuentra claramente deteriorada.

Así que cuando Todorov se refiere al poder excesivo de los medios de comunicación parece apuntar a aquellos que se encuentra de algún modo alineados y que "juegan en pared" con otro tipo de poder como el político o el económico. Se trata pues de la pérdida de su sentido crítico y plural.

Otra arista que, me parece, Todorov advierte en el tema del poder de los medios se refiere a las responsabilidades. Muchos periodistas tienden a minimizar el poder de los medios y la influencia de estos en la opinión pública. Pienso que, en el fondo, eso contribuye a una percepción reducida de las responsabilidades éticas de comunicación. Creo que si no tenemos claro las responsabilidades que conllevan nuestras prácticas como comunicadores sociales los límites se difuminan y aparecen los excesos. Cito al filósofo liberal Karl Popper en su obra La televisión es mala maestra:

“Ha sucedido que la televisión se ha convertido en un poder político colosal, potencialmente, se podría decir, el más importante de todos, como si fuese Dios mismo el que hablara. Y así será si seguimos permitiendo el abuso. Se ha vuelto un poder demasiado grande para la democracia. Ninguna democracia puede sobrevivir si no se pone fin al abuso de este poder.”1

Foto: micora
Fuente(s): http://grupoepc.blogspot.com

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