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En dosis bajas fumar puede ser bueno para la salud
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Igual que existe una corrección política existe una “corrección médica”. Esta última podría definirse como el alineamiento de la profesión médica en torno a una tesis –la oficial o mayoritaria- sobre la enfermedad, eludiendo u ocultando cualquier otra explicación alternativa.

Roberto Colom, profesor de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, cree que la postura oficial respecto al tabaco está sustentada en mitos, datos inconsistentes y terror a la disidencia: “Los médicos dicen una cosa en público –fumar mata- y otra en privado: hay enormes dosis de histeria”. La tesis de Colom no es que el tabaco sea inocuo sino que puede ser positivo en determinadas dosis y en según qué tipo de personalidad. Respecto al primer punto,

Es evidente que no es lo mismo fumar dos cigarrillos que dos paquetes diarios. Sin embargo, no he encontrado información que relacione la enfermedad ni la mortandad con respecto a la dosis: se es fumador o no se es, pero, como sabemos desde Paracelso, no hay venenos sino dosis. Cualquier agente en dosis bajas puede tener efectos positivos sobre la salud. Es un fenómeno conocido como hormesis: en pequeñas dosis el tabaco puede ser bueno, igual que la radioactividad”.

Además de la dosis hay otro factor que determina, según Colom, el efecto del consumo de tabaco en la salud del fumador: la personalidad. “No es lo mismo fumar porque eres un neurótico y el tabaco te sirve para reducir tu ansiedad o porque eres extravertido y quieres activarte”. Los factores psicológicos son “seis veces más predictivos que los factores físicos”, según Colom. Así “la interacción de un tipo de personalidad sumado al consumo de tabaco más el estrés es una bomba”.

Según esta perspectiva, existen al menos cuatro tipos de personalidad y cada uno de ellas tiene una relación particular con el tabaco, diferente grado de adicción y, lo que es más importante, una predisposición mayor o menor hacia el cáncer. Roberto Colom ofrece en su blog un “retrato robot” del enfermo de cáncer: “La persona con propensión al cáncer se ha descrito como apaciguadora, no asertiva, extremadamente cooperativa y paciente, buscadora de armonía, evitadora de conflictos, dócil y defensiva”. En definitiva, remata Colom, “el panorama es mucho más complejo de lo que nos quieren hacer entender los medios”.

La influencia de los medios de comunicación, como puntales de la campaña antitabaco, tampoco es desdeñable, según el psicólogo: “Se trata de una profecía autocumplida. Si convences a la gente de que el tabaco es nocivo, se produce un efecto psicosomático negativo espectacular”.

Hay más: Colom desconfía de las estadísticas de mortandad del tabaco. ¿Cree que se presiona a los médicos para que determinen que una persona ha muerto por el consumo de tabaco, en sintonía con esa “corrección médica”? “Sin lugar a dudas –responde Colom-. Una cosa es lo que diga el médico y otra lo que determinen los estudios histológicos, que habitualmente no se realizan. Cuando sí se hacen el porcentaje de falsos positivos es elevado” (hasta un 50% en personas de 75 años, según los datos reflejados en el blog). Además, existe un sesgo: “Nada más entrar en consulta, al paciente se le pregunta si fuma o no fuma. Si fuma va la categoría A y si no, a la B, sin atender a la dosis”.

Colom se define como “fumador, moderado y satisfecho”. Un colega suyo, el provocador Satoshi Kanazawa, echa más colillas al fuego: Las personas inteligentes fuman más.

Fuentes: cookingideas.es

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